¿Primera vez viajando? 7 tips para armar un itinerario realista

¿Primera vez viajando? 7 tips para armar un itinerario realista

Es tu primera vez viajando y tenés ganas de ver todo. Absolutamente todo. Querés abarcar todo. Querés probar todo. La ilusión de irte de viaje te nubla cualquier tentativa de pensamiento que no tenga que ver con la travesía que estás a punto de emprender. Pero te lo advierto: tené cuidado y ponele un arnés a esa euforia ciega, porque hay un mal llamado la fiebre de la postal del que muchos viajeros primerizos adolecen. Si no llegás a tiempo a clavar los frenos, la fiebre de la postal es capaz de llevarte corriendo por continentes enteros persiguiendo los imperdibles más turísticos, los sitios más de moda en las fotos de Instagram, los 5 restoranes más populares de Lonely Planet y el bus que continuamente estás intentando no perder. 20 ciudades en 15 días. Toco y me voy en Brujas. 20 minutos en Pisa (y sólo para sacarte selfies sosteniendo la torre). Desayunar en Milán, almorzar en Zúrich y cenar en Múnich.

Si bien hay amantes declarados de esta modalidad de viaje, para mí es un error. Pero no de cálculo, sino un error en la comprensión de lo que significa viajar. Los siguientes son 7 ítems que yo creo esenciales para tener en cuenta frente al armado de un itinerario, sin importar tiempo de duración ni destino de viaje:
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1. No sos un robot: te vas a cansar

Viajar rápido significa acelerar el paso de tu vida por el período de tiempo determinado en que te estés moviendo . En este punto no hay tu tía: son los gajes del oficio. Pero levantate todos los días a las 7 de la mañana para salir corriendo a la ciudad viendo mil cosas a tu paso que no comprendés y tenés que apurarte porque no llegás al tren que sale a la noche para ir a tu siguiente destino donde también tendrás que correr sin entender bien todo lo que está pasando a tu alrededor porque a la noche sale ese otro bus que te lleva no recordás bien a qué otra ciudad donde encima tenés una excursión contratada de día completo y llegás a las 6 de la mañana y todavía tenés que encontrar el hotel, y vas a terminar tus vacaciones necesitando más vacaciones. ¿Te cansaste nada más de leerlo? Imaginate llevarlo a la práctica. Yo, gracias, pero paso.

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2. Menos es más, siempre

Una de las magias ocultas de viajar es que podés recorrer menos lugares sin que eso signifique recorrer menos . Porque si te tomás el tiempo de conocer bien una ciudad, te vas a dar cuenta con cada paso que des de que sabés menos sobre ella de lo que creías, y de que te falta caminarla aún más. Si no llegaste a conocer de pe a pa tu propia ciudad habiendo vivido en ella toda tu vida, ¿¿¿qué cosa en el mundo te hace pensar que vas a poder despachar Berlín en 3 días??? Mejor ponele 5 días a Berlín, o 6, y sacá otras ciudades, o ponele el mismo tiempo a esas otras ciudades sacando Berlín si es que no te interesa: claro que con solo dos o tres días extra no llegarás a conocer un lugar por completo, pero es una forma de demostrarle a cada ciudad el respeto que se merece (porque viajando rápido y medio a ciegas a veces nos imaginamos que las ciudades son como cosas sin alma, y no es así). Ejercitate en el hábito de reducir la cantidad de lugares que agregás a tu viaje. Pensá en tu itinerario como en un arbolito de navidad: si lo recargás demasiado lo más probable es que no quede bien o aún peor, que se arruine y termines lamentando demasiado tarde el no haberlo armado con más moderación. Y además si se viene abajo estrepitosamente el gato se asusta y seguro rompe algo.
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3. Respirá

Relajate. A diferencia de lo que nos inculca todos los días esta sociedad utilitarista, estar quieto no es un pecado. No es improductivo ni inútil. Guardate una tarde libre para llevar el mate a una plaza o para tomarte un té mientras leés un libro en la terraza de tu hotel o departamento con el murmullo de la ciudad a tus pies. Procesá todo lo que estás viviendo. Analizá, compará, maravillate, agradecé, observá lo pequeño, reflexioná.
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4. Viajar no es una carrera

Ni tampoco una lista de compras donde lo importante es tachar ítems. No hay nadie ante quien tengas que rendir cuentas sobre lo que hiciste en tu viaje más que ante vos mismo. Tomate el tiempo necesario para disfrutar de cada momento y lo más importante de todo; no hagas cosas solo porque los demás las hacen o porque figuran en una guía de viajes. Retirate un momento en tu propio interior mientras armás tu itinerario y después trazá el camino que vos quieras, y hacé lo que vos tengas ganas de hacer, por más extraño o fuera de lo común o aburrido que a otros pueda parecerles.

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5. Investigá la historia de la región que visitás

No hay nada peor que el turista que no sabe dónde está porque no comprende ni la historia ni la actualidad del lugar que está recorriendo. Lo que podés hacer para remediar el desconocimiento de contexto es leer al menos
primera-vez-viajando-3 algún libro relacionado con el país o la zona a la que vas a ir, y si podés, enriquecer la lectura con uno o dos documentales de los miles que se pueden encontrar sin esfuerzo en YouTube. Porque si viajás desconociendo no solo estás permanentemente quedándote a mitad de camino, sino que puede que hasta te lleves impresiones erróneas. Además no hay nada más nutritivo que anticipar tu viaje desde una lectura que te haga conocer otros lugares y personas sin moverte de donde estás.

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6. Tené en cuenta los tiempos de viaje

Si bien en Europa las distancias son relativamente cortas, tus ganas de abarcar muchas ciudades pueden hacerlas parecer aún más desproporcionadas dándote la sensación de que podés estar en mil lugares al mismo tiempo, de que nunca vas a estar cansado y de que los tiempos de traslado no tienen importancia. Pero la tienen, y mucho: considerá que las horas que tardás en salir, viajar y llegar te restan tiempo en la calle, y armá tu itinerario tratando de descartar movimientos innecesarios cada vez que te sea posible. De lo contrario vas a terminar teniendo más fotos y recuerdos de trenes, buses y aviones que de lo verdaderamente importante: la vida cotidiana de cada lugar.

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7. Vas a volver

La voluntad todo lo puede, y la idea de no volver a tener oportunidad de hacer un viaje es una de las principales responsables de los itinerarios sobrecargados. Pero cuando empezás a viajar con más frecuencia comprobás que hacerlo no encierra ningún mito ni complicación, particularmente en nuestro tiempo súper conectado donde la información está disponible en todos los rincones de internet, en cualquier formato y variedad. Airbnb, BlaBlaCar y los transportes low cost están haciendo que cada vez más personas tengan la oportunidad de moverse y alojarse de forma mucho más barata, y las herramientas para celulares como mapas que funcionan offline, aplicaciones para ayudarte en la organización de tu tiempo, calendarios, traductores de todos los idiomas, GPS, comparadores de precios de vuelos y muchos más recursos digitales logran que todo el proceso de armar y vivir un viaje sea mucho más simple y accesible para todos. Así que no temas que éste sea el primer y único viaje de tu vida; los precios ahora, con tantas empresas compitiendo por los clientes, ya no son caros como hace algunas décadas cuando las opciones eran limitadas. Y lo más seguro es que vuelvas de tu próximo viaje con uno nuevo en mente.

Flor

Flor

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