15 cosas que tal vez no sabías sobre Albania

Albania en 15 curiosidades

¿Europa o Asia? ¿Ex-Yugoslavia? ¿Es un país pobre?¿En qué idioma hablan?
Mucha gente se queda en blanco cuando mencionamos el nombre de Albania, y me doy cuenta de que es un poco difícil para cualquier persona que no esté familiarizada con el área de los Balcanes ubicar en el planisferio a un país de tan bajo perfil y sobre el que tan poco sabemos en Latinoamérica. Para darte un pantallazo rápido: Albania forma parte de Europa pero no de la Unión Europea ni del acuerdo Schengen, es el único país europeo en haber instaurado un “sistema de gobierno” (dictadura, bah) comunista independientemente de Yugoslavia y la Unión Soviética, y su aliado más cercano es Turquía. Los albaneses, a diferencia de todos sus vecinos alrededor, no son eslavos sino que su origen étnico tiene raíces en el pueblo ilirio, un grupo emparentado con los antiguos griegos. Más adelante, con la invasión de los turcos, Albania pasó largos siglos bajo la influencia cultural del Imperio Otomano.
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Los albaneses son gente exageradamente hospitalaria, las playas sobre la costa del mar Jónico son hermosas y la historia nacional es tan rica como antigua, pero no todo es color de rosa: tras haber salido de una crisis post-dictadura comunista a finales de los ’90 y de un importante atraso debido al aislamiento comercial, el país quedó en una situación económica bastante precaria. No diría exactamente que Albania es un país pobre (aunque claro que sí lo sería para los estándares de un alemán o un noruego), pero el recurso financiero es limitado y hay pocas iniciativas para inyectar presupuesto en los toscos servicios públicos. En este post te cuento algunas singularidades de Albania, para que el nombre de este país no sea más un signo de pregunta en tu mapa.
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Levantar el pulgar

Hacer dedo en Albania es extremadamente fácil y nosotros nunca hemos tenido que esperar más de 20 segundos a que un auto nos frenara. Los albaneses son amables hasta el hartazgo y curiosos por los extranjeros que visitan su país. A veces incluso nos preguntan por qué Albania, y con una punzada de tristeza entiendo que se preguntan qué es lo que venimos a hacer acá, como si les costara darse cuenta de que su país es lo suficientemente atractivo como para llamar la atención del resto del mundo. Para Martín y para mí, que en Italia el dedo nos ha fallado más de una vez, Albania fue como la tierra prometida del hitchhiking: los albaneses no suelen pararse en la ruta a extender el pulgar para que alguien los lleve, así que cuando están al volante y ven a alguien que sí lo hace se dan cuenta al instante de que se trata de un extranjero. Y saben que un viaje con compañía interesante va a estar garantizado, incluso cuando existe una diferencia infranqueable de idiomas (porque para los albaneses no existe tal cosa como una barrera comunicativa, y te van a hablar en albanés hasta que entiendas o entiendas, y si no entendés, te van a seguir hablando hasta que entiendas).
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Morirse de hambre parte I: los bares que no servían comida

Los bares en Albania suelen ser sólo eso: bares. La mayoría de ellos no tiene más que unas cuantas marcas de cerveza, dos o tres tipos de gaseosas, té y café. Uno se preguntaría cómo subsisten tantos miles de establecimientos de este tipo sin vender ni siquiera alguna clase de alimento masticable, pero ahí están y prosperan. Una noche entramos a un barcito a ver la semifinal Alemania-Francia de la UEFA y ante mi pedido de un menú el chico me constesta que “no tenemos menú, si no somos nada más que un bar“.
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Morirse de hambre parte II: el Ramadán

En Albania el Ramadán es cosa seria, y si venís entre los meses de junio y julio no esperes encontrar restoranes abiertos de día en ninguna ciudad (salvo en Tirana) porque el ayuno es algo que se toma con gran solemnidad. Por lo menos en lo tocante a la comida. Con la bebida no, con eso está todo bien: los hombres se juntan a tomar en los bares, y no solo un cafecito sino también cerveza y otras bebidas alcohólicas como el raki. Habría que mandarlos a pasar un Ramadán en Arabia Saudita, a ver cómo se las arreglan… Así que si encontrás algún puesto de comida abierto, aprovechá y comé, porque puede pasar mucho tiempo hasta que a) aparezca otro, o hasta que b) caiga el sol, se rompa el ayuno al anochecer y vuelva todo a la normalidad.
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¿Sí o no?

Los albaneses, como sucede en otras partes de los Balcanes y en Asia, tienen una forma muy particular para indicar que sí con la cabeza: hacen un movimiento que no es exactamente de negación, sino como un no con rebote (?). ¿Se entiende bien? Es un movimiento de la cabeza que se parece a la figura del infinito. Cuando hables con alguien y te haga este ademán no significa que no pero más o menos ni que sí y no al mismo tiempo: te están diciendo que sí.
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Gente que no habla inglés

En todo país donde el comunismo ha caído recientemente es común que el inglés no explote de hablantes, y Albania no es la excepción. Acá la gente habla mucho más alemán, italiano, griego y hasta español antes que inglés, aunque en los pueblos es más común que se hable únicamente albanés. En Albania tuve que volver a poner en funcionamiento esa habilidad viajera adquirida (que no usaba desde Rusia) de jugar al dígalo con mímica para expresarme al momento de pedir algo o hacer una pregunta, porque a veces es la única forma de lograr una comunicación (que la mayor parte del tiempo no llega a ser ni medianamente cuerda). Pero el teléfono descompuesto también es divertido.
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“Uh, blackout…”

Es claro que yo no vengo a Albania con pretensiones de primer mundo, pero tampoco exagero cuando digo que me cuesta mucho tomarme en serio el área administrativo-institucional de este país. Y más que nada en lo que a servicios públicos respecta. Los apagones de luz son una constante que nos acompañó a lo largo de todo nuestro mes de viaje por Albania: en Shkodër, en Tirana, en la costa, en todas partes. Parece ser que Albania tiene una especie de escasez de energía y por eso hay sobrecargas continuas que provocan los cortes, que por lo general no duran más de 15 o 20 minutos. Y ni siquiera es por el uso de aire acondicionado; éste es un lujo que sólo los restoranes, hoteles, centros comerciales y algunos negocios y casas particulares más o menos acomodadas se pueden permitir. ¿Entonces me estás diciendo que un par de luces prendidas simultáneamente en las casas de un pueblito de 300 habitantes ya son suficientes para dejar treinta cuadras a la luz de las velas porque el sistema eléctrico no se la banca? Así es: en un pueblo, en una ciudad o incluso en la capital del país, tarde o tempranó habrá un blackout (al menos durante el verano: desconozco si lo mismo pasa en invierno). Como con Edesur.
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El pan de cada día

Los albaneses comen mucho pan. En toda ciudad hay al menos una furrë (panadería) por cuadra, si no más, y las pastiҫeri italianas que venden porciones de torta, medialunas, masitas y dulces turcos como baklava y tullumba son moneda corriente. Y ni hablar de los byrektore: el burek, un arrolladito de masa filo relleno de tomate, queso, espinaca o carne es el sustento alimenticio nacional y el combustible que hace latir el corazón de los albaneses. “Un alimento muy noble”, diría Martín, y sí: muy rico, pero obscenamente lleno de manteca.
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Taxistas (con t de tenacidad)

En Albania los taxistas son de raza amigablemente persistente, y a veces pueden llegar a resultar pesados aunque nunca hostiles. Pero por nada del mundo pueden afrontar perderse un cliente, especialmente cuando se trata de un extranjero, y son graciosos: una vez estábamos pasando la tarde en un río muy alejado del centro de Shkodër, y a las dos o tres horas aparece un tipo a hablarnos; ni idea teníamos de quién era ni qué nos estaba diciendo en un albanés rápido e incomprensible para nosotros. Finalmente entendimos que era un taxista que se había enterado de la presencia de los extranjeros en el río, se había tomado el trabajo de bajar por el cañón hasta encontrarnos y nos ofrecía llevarnos de vuelta al centro de Shkodër a un precio muy barato (?). Todo muy creepy. ¿Qué onda con vos, flaco?
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El tránsito más nefasto del mundo

Realmente no los podemos culpar: 40 años de dictadura bajo la escalofriante figura de Enver Hoxha acostumbraron a los albaneses a la escasez y el prohibicionismo. Durante los años del comunismo no había demasiada gente en Albania que tuviera un auto, y los que sabían manejar eran unos pocos que habían vivido y aprendido en Italia (peor el remedio que la enfermedad…). Con la caída del régimen de Hoxha y el retorno al sistema capitalista, la venta de automóviles se liberó pero el problema de la falta de educación respecto a las reglas de tránsito, o sobre tan siquiera cómo operar un auto, se hizo visible. La gente tuvo que aprender a prueba y error, un poco a ojo, y aunque en la actualidad hay autoshkolle donde se enseña a conducir, el daño ya está hecho. Esa es la historia de por qué las calles albanesas son una jungla de cemento donde la ley que impera es la del darwinismo automovilístico. Lo que me lleva a…
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Pobre, pero con Mercedes

Puede que la mafia albanesa sea un tema sobre el que no escuchamos muy a menudo, pero existe. Y cómo. Miles de Mercedes Benz circulan por las calles albanesas todos los días, ¡pero si es que no hay ni una sola concesionaria de esta marca en toda Albania! Lo mismo pasa con Audi y BMW, y al principio me preguntaba de dónde salían tantos autos caros en un país donde el sueldo medio no alcanza los €400 al mes. La respuesta era la mafia, claro. Mediante arreglos con diferentes puestos fronterizos de sus vecinos países como Montenegro y Bosnia, la mafia albanesa ingresa autos robados de Italia, Francia, Inglaterra, Grecia y Croacia, donde originalmente se venden por cientos de miles de euros. Después esos autos terminan en ventas de vehículos a precios más acordes al mercado albanés: Mercedes a tres o cuatro meses de haber salido de las fábricas de Europa Central, a la venta por €20.000 o menos en ciudades como Shkodër, Durrës, Sarandë o Tirana. La única condición para comprar un auto robado es no ingresarlo a ningún país de la Unión Europea, ya que el riesgo es la confiscación inmediata: la policía fronteriza de la UE está especialmente atenta respecto de la circulación de autos de lujo con patentes albanesas, y a decir verdad tampoco es que pasan tan inadvertidos.
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Agujeros para todos y todas

Creo que ya dije que Albania no rankea entre los mejores de Europa en términos de calidad de la obra pública. Nosotros nos quejamos de Argentina, pero acá las alcantarillas no tienen tapa porque la gente pobre se las roba para hacer plata vendiendo el hierro, y aparentemente el Estado no está demasiado preocupado por reponerlas o encontrar una solución (ni a las tapas faltantes ni a la pobreza). Es por eso que hay tantos agujeros al descubierto en las ciudades grandes, especialmente en Durrës. Han habido varias historias de turistas cayéndose hasta el cuello adentro de estos huecos, y algunos están llenos de botellas vacías y restos de comida porque se usan como tacho de basura (antes de juzgar recordemos que Albania es un país al que la modernidad le llegó solo muy recientemente después de una hermética cuarentena comunista casi tan patológica como la URSS de Stalin). La presión de los vecinos para que las intendencias resuelvan el problema apenas es percibida por los funcionarios, así que la gente simplemente terminó por acostumbrarse.
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Bares de apuestas

Euro Bet, Euro Lloto, Lloto Sport, Baste Live, la que quieras: podés estar en el medio de la nada misma, pero nunca jamás va a faltar el bar de apuestas. La imagen es siempre la misma: un grupo de tipos con aspecto de no despegarse de la botella por nada del mundo, clavados alrededor de una mesa tomando bebidas -alcohólicas y no- durante todo el día, empezando desde la mañana temprano y repitiendo la misma operación durante varios días a la semana dependiendo del grado de ludopatía de cada individuo. Por acuerdo tácito son lugares completamente prohibidos para mujeres y realmente, el hecho de que haya tantos pero tantos en todo el país, es un indicador de que algo anda mal con estas personas. Pero acá como en tantos otros lugares de esta zona de Europa, apostar es legal y los albaneses no parecen considerarla una conducta a la que prestar atención. Ni siquiera cuando hay tanta gente que termina incluso quebrada y vendiendo sus posesiones para poder seguir pagándose el juego.
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Los búnkers de la paranoia

Para 1985, en Albania había un búnker cada cuatro personas. En su paranoia de ser atacado por potencias vecinas y extranjeras, Hoxha mandó a construir cientos de miles de refugios de concreto y hierro y en un período de más o menos 35 años se calcula que unos 700 mil búnkers florecieron como hongos en los campos y ciudades de todo el país. Cada uno podía albergar a una familia de cuatro a cinco personas, y hoy la mayoría sigue en pie semi-derruidos, algunos pintarrajeados, las barras de hierro llenas de óxido. Un búnker de tamaño medio tiene un peso de cinco toneladas, lo cual los hace carísimos y muy difíciles de extirpar. Muchos de ellos, en las ubicaciones más estratégicas, convergen bajo tierra en túneles antinucleares y galerías subterráneas interconectadas donde incluso hasta hace un poco menos de 10 años se seguían encontrando depósitos de armas químicas y nucleares.
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Vida de playa

Grecia tiene unas playas increíbles sobre la costa del Mar Jónico, pero no hay que olvidarse de que Albania comparte con sus vecinos griegos unos paisajes costeros muy similares: entre Vlorë y Ksamil hay varias playas increíbles casi completamente vírgenes de turismo extranjero, a orillas de pueblos que viven como si funcionasen en su propio universo particular fuera de nuestro tiempo. La clave es que al no tener infraestructura preparada para los visitantes la mayoría de la gente las pasa de largo, dejándolas en su estado original y con una explotación turística prácticamente nula. Palasa, Dhërmiu, Vuno, Himara, Qeparo, Borshi y Buneci son todos pueblitos muy chiquitos con playas de piedras blancas, aguas turquesa, barcitos y restoranes muy básicos y algunos “paradores” cada uno con diez o doce sombrillas de paja. Todo muy casero, encantador y sobre todo tranquilo. De noche, al no haber casi luces, el cielo estrellado es de los más claros de los Balcanes.
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Madre Teresa de Macedonia

Agnes Gonxhe Bojaxhiu, mejor conocida como la Madre Teresa de Calcuta, fue la fundadora de una congregación religiosa de hermanas católicas dedicadas al servicio de los pobres y necesitados junto a un pequeño grupo de monjas a finales de la década de 1940. La Madre Teresa, más adelante naturalizada india, nació de padres albaneses en la capital de Macedonia y es hasta el momento la única persona albanesa en ganar un Premio Nobel a la Paz por su trabajo humanitario en las condiciones extremadamente tristes y duras de los enfermos, ancianos y marginados alrededor de India. Muchas calles céntricas en ciudades albanesas llevan el nombre de Nënë Tereza, y la fecha del 19 de octubre es día feriado en Albania en celebración de su obra y su figura.
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Flor

Flor

11 comentarios

  • Andi Pilani
    enero 26, 2017 en 4:08 pm

    Hola Flor

    Leí tu review y está muy alejada de la realidad y está dando un contexto negativo a mi país. No se en que año visitó a mi país pero las cosas no son como yo recuerdo. Tiene muy poco contexto de la historia y etnia del país para poder describir el estatus socioeconómico, religión y geográfico del mismo. Le agradecería si antes de publicar cualquier contenido de un país ajeno revalidará lo que sabe de fuentes confiables.

    • Lu
      abril 26, 2017 en 3:10 am

      Qué añadiría al respecto

    • Kenny
      abril 3, 2018 en 6:27 am

      Creo todo lo contrario,soy mexicana.,pero me encantó al leer esto,Me da la impresión de que los albaneses son demasiado gentiles,me enamoré de un albanés al cual solo conocí en internet era gentil conmigo Y al leer esto me doy cuenta que así es su origen de ser.

    • Carlos
      junio 19, 2018 en 10:58 am

      Andi, me gustaría contactar con gente que viva en Tirana y hable español. Vivo en Mallorca (España) y me gustaría plantear un viaje de intercambio, y me esta resultando difícil establecer algún contacto

    • Oscar
      julio 14, 2018 en 5:31 pm

      Me gustaria saber mas sobre Albania, por boca tuya, siempre es bueno oir las dos campanas. Y para nosotros los turistas buscadores de lugares nuevos nos encantaria saber mas.

  • Alberto
    mayo 27, 2017 en 2:38 am

    Estuve en Albania en a fines de Abril de este año (2017); en Tirana; Berat; Sarande; Butrint y Gijrokastra;- me sorprendió la amabilidad de la gente, la voluntad para conprenderte y hacerse comprender ( hablo español e italiano ) y comnocí lugares hermosos y agradables. Si tengo la posibilidad regresaré. Saludos

  • Your name
    marzo 5, 2018 en 3:14 am

    Estuve en Albania en agosto de 2017.Fue un viaje muy interesante.
    Recorrimos Tirana ,su capital y distintos lugares, la amabilidad de su gente se vio reflejada en nuestro guía BENI, un grandote culto,simpático y predispuesto que nos hizo muy sgradable la estadia y nos brindó amplia informacion sobre el pais y la zona.Excelente!!

  • Lucia
    abril 4, 2018 en 8:59 pm

    HOLa , me encantó tu artículo , me parece que está bien apoyado con historia y experiencias personales . Gracias !

  • César García
    junio 19, 2018 en 12:49 am

    Hermosa descripción de Albania y más que interesante muy bien detallada, me llama la atención sus mujeres y sus lugares escondidos parecen muy interesantes. Saludos desde Guerrero, México.

  • marco poblete
    junio 25, 2018 en 12:01 am

    disfrute tu articulo, viaje un ratito contigo

  • Katty
    julio 27, 2018 en 2:56 am

    Leí el artículo y creo que va a ser el primer lugar al que voy a ir … Desde que vivo en Francia! Gracias por el artículo …

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