A la deriva en Alice Springs

A la deriva en Alice Springs

Habiendo terminado nuestra última semana en Napperby, Janet nos llevó en el auto hasta Alice, ya que a ella le quedaba bien el viaje porque esa misma mañana tenía que tomar un vuelo a Brisbane para ir a visitar a su hija. Entre sonrisas y despedidas nos deja en manos de la dueña del hostel, que nos invita a arreglar con la recepcionista nuestra estadía por esa primera noche, y nos dice que después de acomodarnos nos espera en el lobby para contarnos en qué consistirá nuestro trabajo.

Lo primero que nos chocó fue que la recepcionista ni sabía que nosotros éramos nuevos empleados, y nos cobró la primera noche. Nos pareció muy raro pero perfecto, pagamos igual y nos fuimos a dejar todo a la habitación. Cuando llegamos, vemos que nos pusieron en un dorm compartido con cuatro personas más. El wifi andaba mal y el aire acondicionado directamente no andaba. Ya todo eso nos cayó como un baldazo de agua fría, pero decidimos no encolerizarnos (todavía) y esperar hasta más tarde a ver cómo se desarrollaba todo, una vez pudiéramos charlar con la dueña para aclarar los términos de empleo.

Salimos a recorrer brevemente el pueblito de Alice, almorzamos y a las pocas horas volvimos al hostel. Lo primero que hicimos fue preguntarle a la recepcionista si Janice, la dueña, andaba cerca. Nos dijo que ya la llamaba. Estuvimos sentados en el lobby 45 minutos esperándola. No pasó nada. Nos cansamos, subimos a nuestra habitación y nos conectamos con vistas de empezar a buscar trabajo en Alice Springs a través de Gumtree.  Al rato volvimos a bajar a la recepción, y nos dicen que Janice está en el bar. La esperamos un rato, y cuando aparece, con un aire muy casual nos dice que no necesita empleados fijos, sino más bien eventuales, y que recién a partir de la siguiente semana nos iba a poner a trabajar. A todo esto, había que seguir pagando las noches de alojamiento en el lugar que se suponía que iba a ser nuestro nuevo empleo, ante lo cual se alzaba la perspectiva de seguir gastando plata con ningún ingreso seguro aún. Mientras ella nos hablaba, los dos, cada uno por separado, pensamos lo mismo: LISTO, NOS VAMOS.

Para la mañana siguiente tuvimos todo listo para nuestra silenciosa partida, típica de esas situaciones en las que te enojás tanto que dejás a la otra parte pedaleando en el aire sin decirle ni jota de los nuevos planes que hiciste, de pura furia. En ese momento no podíamos menos que querer agarrar a Janice del cuello.

Terminamos, a fin de cuentas, quedándonos alrededor de una semana en Alice Springs, con otro cambio de hostel en el medio, ya que el que habíamos conseguido tan barato después de dejar el Annie’s Backpackers estaba lleno para los días siguientes. Nos recorrimos todos los hoteles, hostels y restoranes de la ciudad, dejando nuestros curriculums en todos lados donde podíamos. A todo esto, Martín se había creado un anuncio en Gumtree, un sitio web similar a Mercado Libre que también incluye una bolsa de trabajo, ofreciéndonos como pareja trabajadora, honesta y con experiencia en búsqueda de nuevo empleo. Así, en el medio de un día de largas caminatas dejando nuestros CVs en todos los rincones de Alice, recibimos una llamada del Dugong Beach Resort ofreciéndonos dos posiciones como all-rounders en Groote Eylandt, isla que originalmente estuvo en manos de los holandeses, actualmente manejada por la comunidad aborigen.

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La calle principal de Alice

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Arte aborígen

Flor

Flor

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