8 consejos para regatear en los bazares de Turquía

8 consejos para regatear en un bazar de Turquía

Hasta hace poco tiempo me consideraba horrible con el regateo. Era algo que simplemente nunca había podido hacer. En el Sudeste Asiático, en Medio Oriente y en el norte de África siempre lo había dejado regatear a Martín, que discutía precios y arreglaba transacciones mientras yo miraba la escena desde la distancia con una mezcla de aturdimiento y admiración. Me preguntaba cómo podría hacer yo para regatear también, pero aprender a hacerlo bien sin pagar demás ni quedar como una tonta. Sentía que el bazar me pasaba por arriba porque nunca sabía cuánto era apropiado pagar por algo que me gustaba y siempre terminaba dejándole servida la situación al vendedor, que disponía los precios como él quería. Después, con el tiempo, reuní el valor necesario y me lancé yo también a regatear, porque la situación ya era insostenible y no podía ser: una grandota de 26 años que se amilana ante dos o tres gritos de un vendedor turco tratando de venderle una cucharita a 20 liras. No digo que ahora sea una regateadora profesional, pero visité muchos mercados en mis viajes como para poder decir que finalmente aprendí algo sobre las reglas no escritas que rigen el protocolo de un bazar. Y puedo dar algunos consejos también.
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1) Llegá temprano

Cuanto más tarde llegues al bazar, menos flexible va a ser el precio del producto que querés comprar. Porque si el vendedor de ese puesto tuvo un mal día y no logró la ganancia esperada, va a tener que sacar lo máximo posible de cada venta que pueda cerrar antes de terminar la jornada. Y por ende puede que vos no termines sacando muy barata esa pulserita porque resulta que te la quieren cobrar 10 liras más de lo que te parece aceptable pagar. El momento ideal para el paseo de compras es la mañana o como máximo alrededor del mediodía.

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2) Establecé la idea de que el vendedor está mas interesado en la venta que vos en la compra

Grabate esto en la cabeza y actuá en consecuencia con la disciplina de un samurai: no es el vendedor quien está a cargo de la situación, sino vos. No lo dejes jugar con tu mente. Porque si no lo tenés a raya y te manejás con confianza, él va a asumir todo el control y va a dirigir el regateo. La actitud que deberías asumir es la de quien le hace un favor a otra persona. Mantenelo a distancia, interesate por su producto pero no tanto, dejalo que se haga la idea de que vas a comprar pero que quede claro que podés perder el interés en cualquier momento. Así, si él ya está ilusionado con la venta, es más fácil que te rebaje el precio para poder cerrarla. Por sobre todo, ¡divertite! Un regateo debería ser una experiencia entretenida y satisfactoria para las dos partes.

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3) Fingí desinterés

Que no se note tu interés por un producto en especial. Recorré el local, disimuladamente mirá diferentes cosas y con aire ausente, como si hicieras de compromiso una pregunta sobre algo que no te importa, preguntá cuánto sale eso que te gusta. Nunca te sorprendas visiblemente de haber encontrado lo que querés comprarte ni demuestres que lo deseás. Cuando te contesten el precio, decí algo como “es muy caro para lo que es/no me parece que valga tanto/no tengo esa plata justo ahora/salí a mirar nada más”. Siempre es importante que parezca que el producto no te vale tanto la pena, y que sólo te lo llevás porque el vendedor te convenció (pero en el fondo te da igual).

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4) Hacé de cuenta que sabés de lo que estás hablando

Los precios en los bazares asiáticos y de Medio Oriente, tanto en Turquía como en Tailandia o Egipto, suelen estar muy inflados. Esto es porque el regateo es una práctica muy común: se espera que regatees, porque de otra forma la experiencia sería demasiado aburrida. Lo consideran hasta una ofensa, una falta de respeto cuando alguien compra un producto sin más ni más, sin discutir el precio. Por eso todo a simple vista parece muy caro, y a veces el valor de lo que querés comprar está un 50% más caro de su valor real o incluso más. El vendedor te va a decir un precio, tal vez no exhorbitantemente alto pero sí mucho más caro de lo que vos te disponés a pagar. En este momento vas a tener que hacer acopio de todos los conocimientos de actuación que hayas podido absorber a lo largo de tu vida. Reíte de la ridiculez de lo que te está pidiendo. Si tenés el producto en la mano, soltalo con un gesto exagerado de incredulidad. Decile que viajás mucho a Grecia y que ahí una cartera como la que te está ofreciendo se consigue a mitad de precio. Decile que tu papá tiene una joyería y que un collar de este material nunca puede salir más de [inserte aquí su precio ideal]. Mentí con creatividad. Si tu puesta en escena es buena, se va a dar cuenta de que sabés que te está queriendo cobrar de más y ese va a ser tu pie para empezar a pelear el precio.

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5) Empezá con un precio muy bajo y subí gradualmente

Si él te dice 80 liras y vos querés pagar 40, contestale que le podés dar 20. De esta forma él va a empezar a bajar y vos vas a empezar a subir, hasta que después de un fuerte regateo se encuentren en tu precio ideal. Si llega un punto en el que se hace el duro y no quiere bajar más y el valor todavía no te convence, amenazá con irte. Agradecele y empezá a retirarte del local. Seguramente en este momento el vendedor va a acceder a tu precio y antes de dejarte ir te va a decir que 40 liras está bien. Siempre tratá de ofrecer un número realista; pensá a cuánto podrías encontrar el mismo producto si estuviera de oferta en otra ciudad de Europa, y si te parece razonable basate en esa idea para saber si tu precio ideal es sensato.

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6) Inventá una historia convincente para limitar tu gasto

Es es una táctica que se me ocurrió sobre la marcha y me funcionó de maravilla. Lo que hice fue acercarme a un puestito a ver unos llaveros que mi mamá me había pedido, pero nunca consulté por ellos sino que dejé que el vendedor empezara la conversación. Cuando me preguntó qué me gustaría llevar le dije que nada porque ya había cambiado toda mi plata, que salía mi avión para la capital de Georgia esa misma noche y que me quedaba solamente una lira. Todo lo cual podría tranquilamente haber sido verdad, porque nuestro vuelo a Tbilisi sale realmente en una semana y es probable que el último día en Estambul estemos en una situación parecida a la de mi historia. Mi actitud en todo momento fue de disculpa, como “perdón pero de verdad no puedo comprarte nada, tengo esta monedita nada más“. Inventé lo de la lira porque me dije que más caro que eso no pensaba pagar por una pulsera o llavero. Dudando del alcance de mi mentirita, le agradezco y me doy vuelta para irme: terminando de dar el primer paso lo escucho desde atrás que me grita “one lira is fine, which color do you like?” El llavero originalmente estaba seis liras y me lo terminé llevando por una. Pero de ninguna forma pienses que estafé un pobre vendedor: no importa cuán barato sientas que estás pagando algo, sabé que nadie te lo vendería a un precio que no le representara una ganancia.

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7) Apuntate a una charla cordial

Si tenés tiempo y ganas de conocer gente local, una conversación amigable es también una excelente forma de recibir descuentos y hasta regalos por parte de los vendedores. Porque ellos también tienen una vida llena de historias; son parte de la cotidianidad de la ciudad y no sólo las personas que te venden un artículo en un mercado. En los bazares hay gente de todos los niveles de instrucción y de todos los orígenes sociales y étnicos: yo he conocido sirios, paquistaníes, armenios y personas de otras nacionalidades de Medio Oriente y el Cáucaso que llegaban a los bazares de Estambul para vender su mercancía y poder ayudar económicamente a sus familias en sus países de origen. Haceles preguntas sobre su vida y dejá que ellos te pregunten por tu país de origen. Si salís del local con una bolsa de compras, perfecto. Si no, no importa: le habrás agregado a tu viaje una forma de riqueza que no se mide en números.

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8) Visitá el bazar con monedas y billetes chicos

Lo ideal es que no muestres que tenés más plata de la que te disponés a pagar, especialmente si inventaste la historia de que te queda poco cambio porque te vas del país o si le dijiste al vendedor que sólo saliste casualmente a mirar. Además no queda bien que regatees un precio que originalmente era de 100 liras y después de bajárselo a 50 vayas a pagar con esas mismas 100. Este método también te va a resultar más cómodo para poder llevar mejor la cuenta de cada compra que vas haciendo, en lugar de estar dando billetes grandes y tener que calcular si te dieron bien el vuelto.

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♥ Los principales bazares en Estambul son el Bazar de Especias, el Gran Bazar, el Mercado de Çarşamba, el mercado de verduras de Beşiktaş y el mercado de Yeşilköy.

♥ Turco en 10 segundos: hola = merhaba, adiós = güle güle, gracias = teşekkürler/mersi, de nada = bir şey değil, sí/no = evet/hayır, por favor = lütfen, amigo = arkadaş, me llamo…= adım…., encantado/a = memnun oldum, ¿cuánto sale? = ne kadar?

Flor

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