Cosas que te pueden pasar viviendo en Australia

Cosas que te pueden pasar viviendo en Australia

Australia, ¿qué puedo decir de vos a seis meses de haberte abandonado? La Working Holiday es una experiencia que decididamente no volvería a repetir; de esas duras pero necesarias si las hay en la vida. Lo que van a leer a continuación es todo lo que te puede pasar viviendo y trabajando en este país, teniendo en cuenta que no te quedes en las ciudades grandes. Nosotros, por ejemplo, estuvimos nada más que tres semanas entre Sidney y Melbourne, y otros seis meses y medio entre South Australia y Northern Territory.

 

* En el Outback…

– Cosas bizarras como encontrarte ranas nadando en tu inodoro se vuelven situaciones absolutamente cotidianas.

– Cansarte de ver caballos y vacas, si vivís en una estancia.

– Transitar la Nullarbor Plain y pensar que no existe paisaje más uniforme en el planeta.

un mes en BV

– Llegar a un pueblo como Norseman un domingo y sentirte la única persona que queda en el mundo.

DSCN2626

– Por las rutas viste los carteles que anuncian la presencia de camellos salvajes, pero nunca viste uno.

de nullarbor a alice

– Conocer las comunidades aborígenes, sus costumbres, su arte y el idioma que hablan.

DSCN2328
– Darte cuenta de que la gente que trabaja en las estancias tiene una obsesión desmedida por las vacas. Presenciar una conversación alrededor de dicho tema y desear que te trague la tierra.

– Creés que el cielo nocturno es el más estrellado que viste en tu vida.

– Subirte al auto/camión de un desconocido en el desierto y que falten un millón de kilómetros para la próxima roadhouse, que te estés haciendo pis y no encontrar forma decorosa de preguntar “¿podemos parar así hago un pipí en los arbustos?”

– Pasar el verano en Alice Springs, donde el calor es bastante parecido al interior de un volcán en erupción.

DSCN2635

– Trabajar en una roadhouse y ver camiones todo el día.

DSCN2403

– No cruzarte con ningún latino en meses de vivir en las zonas más inhóspitas de Northern Territory.

– Ver un murciélago o una serpiente en vivo y en directo por primera vez en tu vida.

– Arrojar un boomerang y que no vuelva.

– Que los aborígenes vengan a comprar a tu local, se lleven 20 cosas pero te las vayan pagando de a una.

 

* En el resto de Australia…

– Aterrizar en Sidney y enamorarte al instante.

– Que en Melbourne te llueva todos los días.

– ¿Querías ver canguros? Los ves. De repente, aparecen por todos lados. Y te enterás de que, lejos de tirar patadas voladoras y estar listos para boxearte, son criaturas amorosas y tímidas (mientras no te metas con sus crías). Están tanto frente a tus ojos, con muchos pelitos y colas largas, como en documentos oficiales, monedas, etc.

DSCN0707

– Llorás porque algo tan simple como un meat pie está CUATRO DÓLARES.

– Volvés a llorar por los precios, carísimos, de toda la comida que no sea de supermercado.

– Llorás por tercera vez (ahora de felicidad) al ver las ofertas y los productos del Woolies, Coles y Aldi. Shampoo a 1 dólar. No importa cuán choto sea, LO COMPRÁS. Toallitas femeninas por 99 centavos. ME MUERO DE ALEGRÍA.

– Planear atentados contra los managers en cada uno de tus trabajos porque son malísimos jefes.

– Que una persona trate de entrar a robar al hotel donde trabajás, y que se termine yendo pidiéndote disculpas y dándote la mano.

– Que se te peguen de por vida palabras como “Maccas” (McDonald’s) o “veggies” (vegetales).

– Querer comprarte todo en el K-Mart porque la ropa es baratísima.

– Los artistas callejeros de Melbourne.

– Estar conversando con un australiano y entender sólo la mitad de lo que te dice, aunque tengas un entrenamiento de toda la vida en inglés.

– Renegar de que la comida es demasiado aceitosa, demasiado mantecosa, o demasiado carnívora.

– De repente te encontrás teniéndote que cuidar de arañas venenosas, cocodrilos, tiburones, mantarrayas, aguavivas que te matan en cinco minutos, gatos salvajes, y casi todo aquello que haya aparecido en “Los animales más peligrosos del mundo” de Animal Planet.

– Ver que Burger King acá se llama  Hungry Jack’s. Reírte. Proseguir con tu vida.

– Amar las honey sausages y los Coco Pops home brand de Woolies.

– Descuidar tus pertenencias en lugares públicos sin miedo a que te roben.

– Preguntarte cómo los ibis de los parques de Sidney pueden ser tan feos y simpáticos a la vez.

DSCN0502

– Poder hacer mil dólares en una semana solamente lavando platos.

– Ponerle ketchup al meat pie.

– Ver que los australianos son divertidos y muuuuy relajados.
– Preferir la vida en un pueblo de unos cuantos cientos de personas antes que la vida en las ciudades grandes, producto de haber trabajado y vivido mucho tiempo en lugares remotos.

– El ANZAC y los monumentos en su honor, hasta en la sopa.

– Llenarte de ternura al ver a los nenes comprando en los camiones de helados.

– Odiar a las moscas que están presentes a lo largo y ancho del país (nunca vi un país con más moscas que Australia, ¡y encima algunas hasta pican!).

– Descubrir que los geckos hacen un sonido parecido a una risa entrecortada.

– Familiarizarte con el sonido del didgeridoo.

– Esperar a que tu jefe no esté mirando para robar Paddle Pops de la heladera.

– Maldecir la mayonesa dulce y semi-gelatinosa. ¡Eso no es mayonesa!

– Ver los grafitis y el street art copado de Melbourne.

DSCN1663

– Aunque no sepas nada de cervezas: darte cuenta de que la cerveza australiana es malísima (pero ellos son tan fanáticos, que hasta le ponen el “abriguito” para mantenerla fría; un clásico australiano).

– Acostumbrarte a que todo el tiempo te llamen “mate”.

– Que los clientes te pregunten cómo estuvo tu día.

– Tener que comprar cerveza en las licorerías BWS, casi siempre atendidas por un indio, porque las regulaciones australianas para el consumo de alcohol son tan estrictas que no hay productos etílicos donde uno esperaría encontrarlos (supermercados, minimercados, etc.).

– Envidiar la vida nómada de los australianos adultos, que salen a recorrer el país en casa rodante viviendo en diferentes lugares.

– Ver en Australia todas las latas de Jack Daniel’s con cola que el universo es capaz de contener.

– Cruzarte con miles y miles de alemanes y franceses. Hay tantos, que comenzás a sospechar que tengan planes de colonizar Oceanía.

– Que a todos los australianos les parezca sexy el hecho de que venís de Argentina (y ver sus caras de confusión cuando les decís que no sabés bailar tango).

– Ver a Tony Abbot en los canales de noticias cada vez que prendés la televisión.

DSCN4859

– Vivir en una casa compartida en una de las ciudades más pobladas del país, y que todos dejen la puerta abierta porque les da fiaca cerrarla cuando salen.

– Que gente completamente desconocida te salude por la calle.

– En tu mente, pelearte y amigarte mil veces con los australianos intermitentemente, y nunca terminar de decidir qué es exactamente lo que sentís por Australia.

Flor

Flor

Leave a Comment

Show Buttons
Hide Buttons