Los qués y cómos de Couchsurfing

Los qués y cómos de Couchsurfing

Empecemos por lo básico: Couchsurfing es una plataforma mediante la que viajeros y dueños de hogares –que pueden ser viajeros o no y cuya vivienda puede ser permanente o no– encuentran un espacio común, se comunican y ofrecen o piden alojamiento de manera completamente gratuita. Para crearte una cuenta sólo tenés que ingresar a couchsurfing.com y seguir las instrucciones. El idioma en que decidas redactar tu perfil dependerá de cuál sea la región del mundo por la que vas a viajar. Si estás por emprender tu primer viaje y empezás por Latinoamérica, tranquilamente podés escribirlo en español y traducirlo al inglés o a otro idioma en el momento en que decidas moverte hacia países de habla no hispana.

 

los ques y comos de CS

 

¿Cómo logro que alguien me aloje?

Una vez que tenés tu perfil creado –lo ideal es que sea lo más completo posible y con fotos claras de tu persona– el siguiente paso es redactar una solicitud para ser alojado en la ciudad que vas a visitar, y esto se hace desde la opción send request en el perfil de la persona que hayas elegido. Inicialmente la página te va a pedir las fechas de tu visita, así que esos datos van a llegar por default con tu solicitud. Básicamente lo que nosotros solemos escribir es una especie de carta de presentación diciendo quiénes somos, de qué forma estamos viajando, cuál es nuestro proyecto o el propósito de nuestra visita, y por qué preferimos hacer Couchsurfing antes que pagar por un hostel. Siempre expresamos nuestro interés por conocer el mundo de la persona a quien estamos escribiendo, porque CS es, a fin de cuentas, eso: meterte en el mundo de un desconocido durante un período de tiempo limitado, y tratar de establecer una conexión significativa a contrarreloj. En nuestro caso nunca nos hemos hospedado con alguien más allá de una semana, pero en Fiyi hicimos Couchsurfing con una familia que estaba alojando a un italiano durante unos quince días, y el arreglo era que él a cambio ayudaba con la cocina y la limpieza de la casa. Pero todo depende de la flexibilidad de tu anfitrión, de la química que logren y del caso particular. Cuando se trata de grandes ciudades, nosotros mandamos entre unas diez y veinte solicitudes, pero para ciudades más chicas a veces con mucho menos ya alcanza. También depende de cuánta oferta haya. En Jabárovsk, Rusia, envié una sola solicitud y recibí una respuesta positiva en menos de un día.

 

Si hacer Couchsurfing es gratis, ¿qué gana la otra persona?

El otro gana lo mismo que nosotros: el contacto e intercambio con un total desconocido. Esto, por más que suene muy simple, es muchísimo. Es algo muy loco que una persona que no te conoce confíe ciegamente en vos tanto como para abrirte las puertas de su casa y en definitiva, de su vida. Además nos dimos cuenta de que en tan poco como cinco días e incluso menos se puede establecer relaciones muy profundas. Las dos veces que hicimos CS en Rusia conocimos a amigos y familiares de nuestros anfitriones y nos despedimos en terminales llorando y esperando poder volver a vernos. Couchsurfing se maneja con una moneda de cambio mucho más enriquecedora y humana que el dinero: la confianza.

 

Nuestra experiencia

Para nosotros, Couchsurfing pasa la prueba una y otra vez. No tenemos más que buenas anécdotas y hermosos recuerdos de todas las veces que nos alojamos con personas que en un principio eran totales extraños.

En Fiyi enseñamos español a los nenes de una familia humilde y ellos nos enseñaron su idioma y nos mostraron su cultura y sus costumbres. El poco tiempo que pasamos en Oslo, Noruega, lo compartimos con un señor soltero de unos cincuenta años que trabajaba como gerente en un hogar de ancianos operado por el gobierno. En Christchurch nos alojó un argentino súper buena onda, de un pueblo chico de Córdoba, que en Nueva Zelanda había sido picado por el bichito de los viajes y se estaba preparando, con miedos y dudas pero con mucha decisión, a hacer su primer viaje por el Sudeste Asiático (lo agregamos a Facebook como amigo y por sus fotos vemos que ya está allá, conociendo y pasándola genial). En Japón nos hospedaron tanto japoneses como expatriados, y de esta forma pudimos conocer múltiples versiones y ángulos de la sociedad japonesa.

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Cenando sobre la Perspectiva Nevsky con Maxim y Dasha, nuestros anfitriones en San PetersburgoDSCN3077

George, nuestro anfitrión búlgaro en OkinawaDSCN2203

La vista desde el balcón de Christian, el alemán que nos alojó en TokioDSCN0118

En la casa de Jennifer y Kuni, los legendarios couchsurfers de Singapur


Una de las mejores cosas de hacer Couchsurfing es el hecho de poder conocer los lugares a través de otros ojos y desde una óptica mucho más auténtica, desde adentro. Es tan importante recorrer el mundo con los zapatos de alguien más, como llegar a conocer el pequeño y privado universo de ese alguien a quien pertenecen los zapatos. El mensaje que nos dejó Couchsurfing fue muy claro: hay que abrirse al otro, creer en él.

Flor

Flor

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