Un día en el mar: de Donghae a Vladivostok

Un día en el mar: de Donghae a Vladivostok

Mañana del 8 de junio. Eunseong, la couchsurfer que nos alojó en Donghae durante nuestra última noche en Corea, nos llevó con el auto hasta la terminal de ferries de DBS, la compañía japonesa que hace el recorrido entre los puertos de Donghae, Vladivostok y Sakaiminato (Japón). Luego de una emotiva despedida, ya que habíamos pegado muy buena onda con ella, ahí estábamos a punto de embarcar hacia Rusia, la “segunda” etapa de nuestro viaje después de dos meses en Singapur + Asia Oriental.

Enfilamos al mostrador para pagar y adquirir el pasaje que habíamos reservado por internet y pasamos a hacer el check-in luego de esperar una media hora. Pasamos seguridad y migraciones, y nos subimos al barco. Por alguna razón yo imaginaba que el viaje iba a ser un poco pedorrelius, pero no conté con un detalle: la empresa es japonesa. El ferry tenía unas camitas muy cómodas incluso en la clase más barata (la nuestra), baños súper limpios, un restorán medio caro pero nada excesivo, un convenience store, duchas con jabón líquido, shampoo y acondicionador de uso gratuito, un bar/boliche y hasta un cuarto de sauna con un ofuro. Ay, estos japoneses…

Ni bien el barco salió subimos a la cubierta para observar la costa coreana alejándose de nosotros, y casi inmediatamente se acercó a hablarnos un chico ruso llamado Alexander. Estaba con su novia, Polina, que no hablaba mucho inglés. Vimos a los chicos intermitentemente durante todo el viaje y hablamos bastante: nos contaron que viven en Vladivostok y que venían de pasar unas semanas de viaje como mochileros en Corea, para lo cual renunciaron a sus trabajos.

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El resto de la tarde lo pasamos comiendo, leyendo, escribiendo, y viendo películas antes de dormir. Cuando me fui a la cama, me empecé a sentir mal por primera vez en muchas horas desde las 2 y media en que partió el barco. No mucho, solo unas náuseas por el movimiento, que se me pasaron bastante rápido. Me acosté, cerré los ojos, y puse Alan Parsons Project en los auriculares mientras sentía el movimiento de las olas como en una mecedora gigante. Imbatible.

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Un poco de bolichito antes de ir a la cama…

Al otro día nos despertamos bastante tarde, tipo 10 y media, que había que cambiar a horario ruso, o sea, 12 y media. La llegada se estimaba a las 2 y media, así que nos levantamos y almorzamos unos noodles con unas bananas de postre, todo previamente comprado en Donghae antes de zarpar. Nos encontramos de nuevo con Sascha (Alexander), que nos dijo que al llegar al puerto lo esperáramos a la salida de migraciones, porque quería acompañarnos a nuestro hostel para indicarnos bien el camino. Un divino.

Pasamos un rato largo sacando fotos en la cubierta, desde donde ya se avistaba el puerto de Vladivostok y el puente que une a la ciudad con las islas de Russkiy y Popov, supuestamente el puente sostenido por cables más largo del mundo. Finalmente llegamos, y tras una larga espera en el lobby comenzamos a desembarcar. No podía creer que al bajar, todo estaba escrito en ruso, la gente era distinta. No más de los ojos achinados que veníamos viendo desde hacía dos meses: un cambio muy brusco al llegar a tierras eslavas.

Flor

Flor

1 comentario

  • Emmanuel
    octubre 20, 2017 en 1:37 pm

    Hola! Muy buena nota! Tengo pensado hacer el transiberiano el año que viene (como para el mundial). Tambien me sirvio tu otro post sobre el recorrido en Rusia. Voy a estar viviendo en Nueva Zelanda y quiero ir subiendo por la costa asiatica. Como llegaste a Donghae? Desde Seul o desde otra ciudad? Y una ultima pregunta es si me podrias pasar la pagina donde compraste el ticket del ferry a Vladivostok. Mil gracias

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