Guía completa para viajar por Bosnia y Herzegovina

Guía completa para viajar por Bosnia y Herzegovina

Venía maravillada mirando por la ventana del micro el paisaje camino a Jajce: arroyos anchos de lecho terroso, montañas tapizadas de pinos y caminos zigzagueantes perdiéndose a lo lejos entre los bosques. Incluso en su estilo las casitas no eran demasiado distintas de las que habíamos visto en las zonas rurales de Suiza. Por el momento todo como siempre, todo muy normal. Hasta el mareo y el malestar ocasionados por las rutas ondulantes en altura de a ratos era el mismo que me había perseguido en la Costa Amalfitana y en el cruce de los Alpes italianos. Seguimos avanzando y de repente aparece entre los árboles, completamente discordante con el entorno natural, un minarete alto y fino como una aguja, con esos parlantitos como orejas que sobresalen por los costados (porque al Islam tarde o temprano también tenía que sucederle el mundo moderno). Más adelante otro minarete más, y un tercero más borroso contra el fondo montañoso. Y ahí me acuerdo de que, claro, ¡en Bosnia y Herzegovina empieza el territorio de mezquitas! Porque en los Balcanes, el concepto que todos tenemos de “Europa” significa muy poco.
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Antes de hacer la mochila y tomarte un vuelo de Wizz Air a Tuzla, deberías saber que en Bosnia y Herzegovina…

La moneda oficial es el marco bosnio. Sí, así como el antiguo marco alemán. De hecho está a la misma cotización que éste último en el año 2001, a 1.955 respecto del euro. 1 marco es igual a 2 euros.

El término correcto para referirte a un habitante de este país es bosnioherzegovino. Aunque bosnio también es aceptado.

♦ A diferencia de lo que mucha gente piensa, ¡no hay guerra! (¡Y no, el resto de los Balcanes tampoco!). La guerra de Bosnia, que duró unos dos años y medio, terminó en diciembre de 1995 y fue la consecuencia de un conflicto territorial entre los serbios (República Sprska) y los bosniaks aliados con los croatas durante la crisis política y social que resultó más adelante en la caída de Yugoslavia. En parte el choque fue acelerado por la agitación nacionalista de Milošević y terminó con la victoria de los bosniaks, que hoy son mayoría en el país.

Los dos grupos étnicos principales son los bosniaks -musulmanes en su mayoría- y los serbios, que adhieren al cristianismo ortodoxo. La segunda minoría la conforman los croatas. Los tres grupos conviven dentro de todo amigablemente, pero algo del resentimiento de los serbios por haber perdido territorio aún sobrevive (y las marcas de la guerra quedaron imborrables en las paredes de muchas ciudades, sobre todo en los frentes baleados de las casas). Este es un mapa para comprender mejor la distribución étnica del país.

Los idiomas oficiales son el bosnio, el serbio y el croata. Los tres son variantes levemente diferentes del serbo-croata, y los dos primeros son digráficos, lo que significa que pueden escribirse igualmente en alfabeto latino y cirílico (por eso los carteles siempre están escritos en ambos sistemas alfabéticos).

Evolución geopolítica en dos renglones: el territorio que hoy es Bosnia y Herzegovina fue primero ocupado por los ilirios, étnicamente emparentados con los griegos, y por tribus celtas. Más adelante fue invadido por pueblos eslavos que consolidaron su poder bajo el Reino de Bosnia, que fue anexado por el Imperio Otomano entre los siglos XV y XIX. Los otomanos fueron los responsables de la introducción del Islam en los Balcanes. Más tarde, a finales del siglo XIX, Bosnia fue anexada al Imperio Austrohúngaro y se mantuvo bajo su órbita hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial (que, curiosamente, tuvo su inicio en Sarajevo). Al finalizar la guerra Bosnia ya había pasado a formar parte de la República Federal Socialista de Yugoslavia.

La comida es muy barata y accesible (y digo que los precios están bien para nosotros que nunca salimos a comer afuera, así que eso es muy barato). La primer noche que llegamos desde Croacia nos sentamos a comer un plato de sataraš (estofado húngaro de vegetales y mucha paprika) y para Martín un ćevapi (sandwich de carne picada asada) acompañado de un vaso alto de yogur, todo por un total de 4.50 euros. Los supermercados y mercados de frutas y vegetales son híper baratos y las cadenas más populares son Konzum, Bingo, Moj Market y Tropic entre varios más.

♦ La gente es extremadamente amable y agradecida con los visitantes. Después de la Guerra de Bosnia el país quedó tan devastado y la población tan desmoralizada, que el hecho de que hoy extranjeros viajen hasta acá para conocer su historia y sus ciudades es algo que los llena de alegría. No hay nada que enorgullezca más a un bosnio que escucharte decir que te gusta su tierra.

♦ Fumar en interiores es algo completamente aceptado, por ejemplo en restoranes, shoppings y trenes, incluso si los espacios son cerrados y el humo le llega visiblemente a las personas que están alrededor. La gente no lo hace con maldad ni indiferencia; es que en Bosnia el tabaquismo parece estar un poco fuera de control y la gente fuma todo el tiempo, en todas partes. Todos están acostumbrados a que esto es así.

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En Bosnia y Herzegovina visitamos las ciudades de:
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JAJCE

Pronunciado Iaitse, es un pueblito absolutamente mínimo que está en la región con mayoría bosniak de Bosanska Krajina en el centro del país. Los sitios principales para ver son la catarata de 17 metros de altura donde se encuentran los ríos Pliva y Vrbas, los molinos de agua en los lagos Pliva hacia el oeste del río, la fortaleza de Jajce, algunas mezquitas históricas de la ciudad y la tumba del último rey bosnio. Todo está a distancia caminable y un día entero alcanza y sobra para recorrerla bien.

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En Jajce hay algunos hoteles y hostels, aunque poquitos. Nosotros nos alojamos en el Jajce Youth Hostel.

Desde y hacia la autobusni kolodvor (terminal de buses) llegan y parten servicios de las líneas Croatia Bus, Zeni Tours y Panorama Bus que unen las ciudades de Sarajevo y Zagreb haciendo paradas en varias ciudades en el medio. Aquí algunos horarios y rutas de buses. El bus desde Jajce a Bania Luka nos salió 8.50 marcos por persona.

En el pequeño centrito se pueden encontrar varias casas de cambio y en los restoranes y cafés se puede pagar con euros para recibir cambio en marcos bosnios.

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BANIA LUKA

Sacando fotos de la catedral ortodoxa de Cristo el Salvador, la gente que paseaba por las calles del centro el domingo a la tarde nos miraba como a extraterrestres. Así de vacía de turismo es esta ciudad: si ya de por sí Bosnia es un país casi completamente ignorado en términos turísticos (salvo por Mostar y algo de Sarajevo), a un visitante de capitales europeas Bania Luka puede llegar a parecerle uno de los puntos más remotos del planeta. Nos llevamos una linda sorpresa porque no esperábamos nada de ella y nos encontramos con una ciudad muy jovial que nos trajo recuerdos de nuestros mejores días en las pequeñas urbes ex-soviéticas de Rusia, y además nos tocaron unas hermosas tardes de sol. La estación de trenes es una obra maestra de la arquitectura comunista yugoslava, de esos lugares que lo hacen sentir a uno en un mundo paralelo donde reinan la nostalgia y el desarraigo.

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¿Qué ver en Bania Luka?

La fortaleza Kastel a la vera del río Vrbas, construida por los romanos, donde llegaron a encontrarse restos de cerámica y monedas del Imperio Romano durante las primeras excavaciones que se hicieron en el siglo XIX. Hoy el interior del fuerte está convertido en un parque que se puede visitar gratuitamente.

La mezquita de Ferhat Pasha, originalmente construida en el siglo XVI y destruida durante la Guerra de Bosnia. Después de la guerra la iniciativa para reconstruirla se puso en marcha con mucha ayuda económica de la comunidad islámica internacional, bajo constantes ataques e insultos por parte de los serbios.

Las catedrales de Cristo el Salvador (ortodoxa) y de Saint Bonaventure (católica).

● La calle Gospodska, donde se concentra la mayor parte de la actividad comercial y gastronómica de Bania Luka.

El tren desde Bania Luka a Sarajevo nos salió 32.90 marcos por dos personas, pero hay que tener en cuenta que esta es la opción más lenta: tardamos 5 horas en llegar a Sarajevo, más casi una hora y media extra de demora porque un auto se cruzó en la vía en un paso a nivel y el tren lo chocó un poquito con lentitud y elegancia. Hubo que esperar a que la policía se hiciera cargo de la situación mientras todos los mirones salían de sus casas y negocios para fumarse un pucho y discutir los detalles de lo acontecido mientras sacaban fotos del “accidente” con sus celulares.

En BL nos hospedamos en un departamentito muy lindo y cómodo, parte del complejo de los Apartmani Barby.

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SARAJEVO

Joya de Bosnia y Herzegovina y capital nacional. Por un lado me pregunto cómo puede ser que no haya más gente que se interese por conocerla, siendo que comparte zona geográfica con ciudades tan turísticas como Dubrovnik, Zagreb y Budapest, pero por otro lado me alegro de que se mantenga perfil bajo, lejana e inalterada como hasta ahora (porque en Europa el turismo masivo es algo que realmente te puede arruinar una experiencia de viaje). Nosotros alquilamos un departamento por una semana como para poder recorrer tranquilos y sin apuro. Por lo que pudimos notar la ciudad se transformó totalmente desde la guerra y más allá de los frentes baleados de los edificios (especialmente los que están sobre el margen derecho del río Miljacka) no existe el ambiente triste y gris post-guerra con el que pensé que nos íbamos a encontrar. En cambio -ni derrotismo ni nostalgia- lo que flota en el aire es el olor a ćevapi, a shisha y a café bosnio, el rumor del río y las voces magnéticas del llamado al rezo que bajan sobre la ciudad desde lo alto de los minaretes de las mezquitas. Un detalle importante: Sarajevo es el lugar donde el Imperio Romano se dividió en Oriente y Occidente.

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¿Qué ver en Sarajevo?

● Stari Grad, la ciudad antigua. Un paseo por las callecitas empedradas del gran bazar al aire libre que funciona en este casco histórico es una verdadera experiencia meso-oriental. Junto a los numerosos puestitos que venden sus artesanías en cerámica, tela, plata y cobre, hay bares y cafés donde se puede fumar shisha, comer el famoso ćevapi bosnio acompañado de yogur y degustar el dulce y tradicionalmente otomano baklava con un pocillito de kafa (café) a la hora del postre. En la ciudad antigua está la mezquita de Gazi Husrev-bey, la más antigua de Bosnia y también la más importante para la comunidad musulmana del país. Con sus múltiples cúpulas, la arquitectura de esta mezquita es clásicamente otomana. Al comienzo del bazar está la fuente de Sebilj, construida durante el período otomano y donde hoy los sarajevitas se citan para encontrarse. El mito local cuenta que si tomás agua de esta fuente, vas a retornar a Sarajevo.

● El Puente Latino donde el archiduque Franz Ferdinand, heredero al trono del Imperio Austrohúngaro, fue asesinado por Gravrilo Princip, un nacionalista de origen serbio que militaba por la independencia yugoslava del poder de la Viena imperial. Franz Ferdinand y su esposa Sofía murieron heridos de una sola bala cada uno y su asesinato desencadenó la ocupación austrohúngara del Reino de Serbia, lo que dio comienzo a la Primera Guerra Mundial.

● La Academia de Bellas Artes, un edificio hermoso que en sus orígenes fue una iglesia evangélica.

● El Cementerio islámico de Kovaci, donde están enterrados muchos musulmanes que fueron asesinados durante la limpieza étnica (llamemos a las cosas por su nombre) llevada a cabo por los serbios durante la Guerra de Bosnia.

● La Avaz Twist Tower, una torre cercana a la estación de trenes con un intento de patrón espiralado. No es gran cosa, pero es la torre más alta de los Balcanes.

Para moverte por la ciudad podés usar buses y trams, que en su mayoría tienen paradas a ambos lados del río.

Los buses más frecuentes desde la autobusna stanica, la estación principal, van hacia las ciudades de Bania Luka, Mostar, y Tuzla (Bosnia y Herzegovina), Split y Dubrovnik (Croacia), Graz y Viena (Austria), Budapest (Hungría) y Pristina (Kosovo). Otra estación de buses es la autobuska stanica Istočno Sarajevo -coloquialmente Lukavica-, que está en las afueras de la ciudad y opera rutas hacia Serbia y Montenegro. A nosotros el bus desde Sarajevo a Mostar nos costó 20 marcos por persona.

El servicio de trenes en Bosnia y Herzegovina es un tanto limitado. Hay trenes “frecuentes” desde Sarajevo a Banja Luka via Doboj y Zenica. Uno de estos sigue hasta Zagreb. Los trenes a Mostar y Neum (única ciudad-puerto bosnia con acceso al mar Adriático) están suspendidos por arreglos de manteniemiento hasta octubre de 2016.

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MOSTAR

En la región geográfica de Herzegovina al sur del país, Mostar está dividida en dos grupos étnicos: de un lado del río Neretva viven los croatas, y del otro los bosniaks. La historia reciente de esta ciudad no es de lo más feliz (ningún capítulo de la historia reciente de Bosnia lo es, en realidad) porque ese hermoso puente otomano que todos imaginamos cuando pensamos en Mostar fue destruido por los croatas durante la Guerra de Bosnia en 1993. Muchísimos bosniaks murieron en el ’93; tanto que asusta ver las lápidas de los cementerios musulmanes con todas, absolutamente todas las muertes fechadas en este año. Mostar fue sitiada y despiadadamente bombardeada por la autoproclamada República Croata de Herzeg-Bosnia, y hoy casi la mitad de los edificios está en ruinas tal y como si la guerra hubiese terminado ayer (no sabemos si por falta de recursos para la reconstrucción, o si es que los destrozos quedaron como una advertencia deliberada para no volver a cometer los mismos errores en el futuro).

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¿Qué ver en Mostar?

● El Puente Antiguo (Stari Most) construido por los turcos otomanos en el año 1566. Muchísimos misiles croatas se estrellaron contra sus viejas piedras hasta que finalmente cedió y sus escombros cayeron con grandes estallidos al río Neretva, desintegrándose así una antigua maravilla, monumento a la identidad cultural y étnica de los bosniaks. El puente que se ve en la actualidad es una reconstrucción terminada en el año 2004.

● El Puente Torcido, o Kriva Cuprija. Según la historia que cuentan los locales, fue un modelo de prueba que los otomanos hicieron previo a la construcción del verdadero puente que une las dos orillas del río Neretva. Este puente no fue destruido durante la Guerra de Bosnia sino más adelante, con una gran inundación que hubo en el año 1999. En pocos años se reconstruyó con ayuda financiera de la UNESCO y del Ducado de Luxemburgo.

● La casa otomana, también llamada la casa Muslibegovica. Es una de las construcciones otomanas mejor conservadas en el área de los Balcanes, y hoy está convertida en un museo que exhibe escenas y objetos de la vida familiar de un gobernante local durante el período del Imperio.

● El memorial de los partisanos, un excéntrico parque-monumento abandonado en una colina baja que ofrece una vista panorámica parcial sobre la ciudad. A pesar de toda la ceremoniosidad con la que Tito lo inauguró en 1965, hoy es un predio fantasma con el pasto crecido sin control y el piso lleno de botellas rotas gracias a los borrachos que lo frecuentan de noche. Pero es de esos diseños estrambóticos semi-futuristas que tanto me atrapan de los arquitectos comunistas de los sesenta: no sabría decir si se parece a una nave extraterrestre sin techo o si es más como una iglesia con temática intrauterina al aire libre. Probablemente sea una mezcla entre las dos.

● El edificio abandonado que antes de la guerra tenía un banco funcionando en el primer piso, ahora es una de las típicas construcciones destrozadas, grafiteadas y transformadas en guarida adolescente para tomar cerveza. Antes de 1993 era muy nuevo y los pisos superiores no llegaron nunca a ocuparse; lo único que había era un banco con paredes vidriadas del que solo quedan los cristales rotos diseminados por el piso de tierra alrededor de toda la cuadra.

Con todo el turismo que recibe especialmente durante el verano, Mostar no es de las ciudades más baratas en comparación con el resto de Bosnia, así que para comer por poco hay que alejarse del casco antiguo. Del lado croata de la ciudad, donde están todas las iglesias católicas, se puede conseguir ćevapi y kebab por unos 4 a 5 marcos, y burek en una pekara por mucho menos. Nosotros descubrimos una confitería llamada Palma donde comimos baklava y tortas de chocolate exquisitas a 1.50 marcos la porción.

Desde Mostar se pueden hacer excursiones por el día a las cataratas de Kravice, el sitio de peregrinación de Međugorje, el antiguo asentamiento otomano de Stolats y el pueblo de Blagaj, que tiene una fortaleza y una hermosa laguna azul.

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¿La conclusión? Bosnia y Herzegovina es el país que más nos sorprendió hasta ahora en lo que va del viaje, mucho más que la Europa tradicional y las paradas obligadas del turismo masivo. Quizás sea porque viajamos queriendo escaparle a los destinos de afiche de agencia de viajes, por lo movilizador de ver desde adentro un lugar con heridas de guerra tan recientes o por lo amable que nos resultó la gente en un país donde no imaginábamos tanta hospitalidad. La gran maravilla de Bosnia es la fuerza con la que el pueblo se sacudió el polvo y el dolor del conflicto armado, se levantó sobre sus rodillas y siguió caminando, porque la vida sigue.
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Flor

Flor

3 comentarios

  • Natalia Massonetto
    febrero 22, 2017 en 7:28 pm

    Hola! Puedes decir me si hay necesidad de visado para visitar a Bosnia?
    Gracias

    • Flor
      Flor
      marzo 6, 2017 en 3:54 pm

      Hola Nati, argentinos no necesitan visa para Bosnia 🙂

  • suronosur
    julio 25, 2017 en 8:55 am

    Gracias por la información,

    Durante vuestro viaje visteis a gente viajando en fuego por Bosnia y alguna referencia?

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