Guía para vivir de viaje (y generar ingresos en el camino)

Guía para vivir de viaje con poco dinero (y generar ingresos en el camino)

¿Se puede vivir viajando? La pregunta del millón, la que todos los viajeros nos hacemos en algún momento de nuestras vidas. Una pregunta que le dirigimos a nadie en particular y a todo a la vez, al cielo, al mismísimo Dios. ¿Se puede vivir de viaje o voy a tener que volver, tarde o temprano, a esa oficina que nunca cambia -porque las oficinas nunca cambian-, a vivir clavado en la misma ciudad para siempre? Esta guía la escribí, al menos en parte, inspirada en el auténtico hartazgo que tengo de escuchar (en vivo) y de leer (en foros y redes sociales) comentarios venenosos que aseguran que no se puede, que es un sueño, que sos un hippie sin metas, que vos te vas de viaje con la plata de los laburantes responsables (?), y un montón de otras acusaciones apoyadas en el miedo y la frustración. Miedo porque esas personas entrarían en pánico en caso de encontrarse con la incertidumbre que genera la pluralidad de opciones, porque la gente suele sentirse más segura cuando se puede apoyar en los cómodos límites de la libertad falsa que plantea la estructura social (sos libre de endeudarte para comprar un departamento, sos libre de casarte, sos libre de tener hijos, pero no sos lo suficientemente libre como para elegir no hacer todas esas cosas sin resultar moralmente condenado). Frustración porque seguramente ellos también en algún momento se encontraron con sus propias barreras, pero no las pudieron derribar porque no se animaron o no supieron cómo hacerlo. De todas maneras, quienes dicen que no se puede no están haciendo más que proyectar su temor al fracaso en los demás: si yo no puedo, ¿cómo es que vos sí? Y detrás de esa pregunta está implícita la revelación de que mi método puede estar equivocado, y de que por extensión mi ego puede estar equivocado. Y por eso el único consuelo que me queda en la derrota es descalificarte y asegurarte que lo que a mí no me funcionó, no le puede funcionar a nadie.
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Lo primero que hay que aclarar sobre el concepto de vivir viajando es que no es lo mismo que vivir turisteando en un eterno eurotrip. Vivir de viaje puede significar instalarse durante ciertos intervalos de tiempo en diferentes lugares: mi proyecto, por ejemplo, es vivir algunos meses o hasta años (bueno, tampoco exageremos…) en ciudades tranquilas de las que me pueda despedir en cuanto me aburra, mientras genero ingresos trabajando con mi escritura y mis fotos (lo sé, nomadismo digital de manual). Pero vivir viajando también puede significar movimiento continuo, o una combinación de viaje rápido con sedentarismo: todo depende de gustos y preferencias, y no hay una receta exacta para esto así como tampoco la hay para nada más en la vida. Vivir de viaje tampoco es pasarla bomba todo el tiempo: si vas en busca del placer constante, este estilo de vida no es para vos. Porque a veces la vas a pasar mal, a veces vas a desear tener alguna seguridad sobre tu futuro, a veces vas a llorar, a veces te vas a frustrar porque no te sale, a veces no vas a encontrar la forma, a veces vas a estar corto de plata. Pero son los riesgos que yo elijo, así como otras personas eligen el riesgo de perderse ciertas experiencias en favor de una vida de seguridades económicas. La incertidumbre es el precio de la independencia real.
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Guía para vivir de viaje (3)
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1) LOS EGRESOS

Aprender a controlar tus egresos es el 50% de la fórmula para vivir de viaje y yo los catalogaría en:

a) Alojamiento y comidas

Como nosotros solemos quedarnos varios días en cada ciudad que visitamos, generalmente alquilamos departamentos a través de AirBnb que en muchos casos -así nos resultó a nosotros durante los tres meses que pasamos en Italia- salen más baratos que un hotel o hostel. Estos últimos cobran una tarifa estándar por noche, mientras que algunos alojamientos de AirBnb cobran precios más bajos por estadías de más de cuatro o cinco noches, y además hay más flexibilidad para conversar números con los dueños. Quedarnos en departamento siempre es nuestra opción preferida porque podemos desayunar, merendar y cenar comida cocinada por nosotros, mientras que el almuerzo lo hacemos en algún puesto callejero. Esto sin embargo aplica más que nada para el centro y norte de Europa, que son de las zonas más caras para viajar junto con Australia y Nueva Zelanda, y no para otras regiones como por ejemplo Sudamérica, África, el Sudeste Asiático o los Balcanes, donde hacer todas las comidas en restorancitos o cafés es perfectamente accesible incluso para presupuestos mochileros.
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Otras opciones son:

Para alojarte gratis couchsurfing, work for accommodation, HelpX, Workaway, wwoofing y seguramente ahora hayan ido apareciendo nuevas maneras y plataformas que aún no conozco. Housesitting es ideal para largos períodos de tiempo y te permite dedicarte a tus proyectos online porque lo más probable es que tengas que cuidar una casa en algún lugar remoto donde no haya demasiado para hacer y tengas poca gente con quien interactuar.

Canje comercial. Este tipo de intercambio requiere de más trabajo y compromiso, y es un método que estamos usando bastante para alojarnos gratuitamente. Lo que hago es ofrecer a hoteles y apartamentos un book fotográfico + una reseña exclusiva en el blog y en TripAdvisor a cambio de alojamiento sin cargo en una habitación doble privada. Y sí: funciona, y las dos partes ganamos.

El bien conocido hostel, que nosotros tratamos de evitar como la peste porque somos viajeros, pero también somos los antisociales número 1 cuando se trata de interactuar con gente en un ámbito tan impersonal y forzado como el de un cuarto compartido con otras 10 personas. A veces sigue siendo la opción más barata de alojamiento, pero cada vez menos (por suerte).
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b) Atractivos

Yo diría que éste más bien es un no-egreso. Olvidate de cualquier cosa que hayas aprendido sobre viajes hasta ahora: pagar entradas a lugares va a pasar a ser un no-no en tu vida si pretendés pasarla viajando. Nosotros al principio de nuestra carrera (?) pagábamos entradas a museos, a templos, a iglesias, a ciudadelas antiguas. Pero después, con el tiempo, aprendimos y nos dejó de importar. Y no porque ya no sintamos curiosidad por ese tipo de sitios, sino porque durante un viaje muy largo cada gasto cuenta, y porque además no andamos por el mundo haciendo un circuito de monumentos y museos y creemos que el alma genuina de las ciudades está justamente ahí donde no hay una fila de turistas agolpándose tras una boletería. Nuestra regla es que si no conseguimos una entrada por medio de un canje comercial, no vamos y listo. Además si estás haciendo un viaje de tres años de duración difícilmente te arrepientas de esa vez que no entraste a tal museo, porque para esa altura es probable que tus experiencias más intensas hayan resultado de las situaciones más simples. Creeme: siempre es así. Y el viaje te irá demostrando una y otra vez que el dinero realmente no es algo tan fundamental como nos hace creer este sistema del culto a la cuenta bancaria.
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c) Frecuencia de movimiento y transporte

Mi consejo es contrario al modus operandi del turista que cambia de ciudad como de medias (un estilo de viaje que yo no podría sostener ni dos semanas antes de caer completamente agotada) y es simple: no te muevas tanto. Por regla general -salvo que viajes a dedo todo el tiempo- cuanto más te desplaces, más vas a gastar. Ponele más tiempo a las ciudades; pasar tres días en París no tiene sentido cuando te podés quedar dos semanas, o dos meses recorriéndola, y aún así no terminar nunca de conocerla totalmente.
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Algunas buenas ideas para abaratar el transporte son:

BlaBlaCar, que en Europa a veces llega a ser más barato que el tren o el bus.

Alquilar un auto por ciertos períodos de tiempo en algunas ocasiones también puede resultar más barato que la sumatoria de boletos por cada tramo por separado. Pero no siempre: hay que evaluar bien la situación.

Hacer dedo = transporte gratis + experiencias.

En Europa compañías baratas de bus como MegaBus, FlixBus, OuiBus, PolskiBus.
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Guía para vivir de viaje (2)
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2) LOS INGRESOS

a) Monetizando tus habilidades

De nuevo, no hay una receta fija, y lograr que te paguen por hacer lo que te gusta no es algo que dé frutos instantáneos: puede llegar a llevar varios meses o hasta años. Podés escribir y vender tus textos a revistas, generar contenido para agencias de viajes y distintos servicios turísticos, vender tus fotos en un banco de imágenes, ofrecer algún servicio, vender postales en la calle, pintar, dibujar, cocinar o tocar música. Las posibilidades son infinitas. Nada más necesitás tiempo, perseverancia y creatividad, y todo lo demás vendrá solo. Pero tenés que hacerlo sin pensar en la remuneración: después de todo, dedicarte a lo que amás ya es una recompensa en sí misma. Y no dejes que nadie te diga que tus metas son imposibles, o que estás queriendo inventar cualquier cosa para evadir la responsabilidad de un trabajo estable o que al final vas a terminar cediendo: hay muchísima gente alrededor del mundo, más de la que imaginás, creando para vivir y viviendo sus sueños por fuera de la hoja de ruta preestablecida.
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b) Working Holidays

Las WH son buenas oportunidades para generar una cantidad de dinero que puedas destinar en el futuro a financiar tus viajes y proyectos sin tener que volver a pensar en trabajar por un tiempo largo. Actualmente los países a los que los argentinos podemos acceder con esta modalidad de viaje y trabajo son Australia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Irlanda y Francia, y posiblemente Noruega se agregue también en el futuro. Mucha gente hace la visa de los dos países de Oceanía mientras a su vez los recorre: nosotros hicimos al revés. Trabajamos muchísimo gastando lo menos posible, y después nos vinimos de viaje para evitar pagar los precios estratosféricamente caros de Australia y Nueva Zelanda.
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c) Trabajos de temporada

Esto siempre depende de las leyes y regulaciones migratorias de cada país, pero si tenés los documentos necesarios podés elegir un lugar para trabajar fuerte durante la época de temporada turística alta, y el resto del año dedicarte a viajar. Podés moverte según las temporadas incluso dentro de tu propio país. Hay gente que se va a las Islas Baleares en España durante el verano, otros que prefieren hacer el Oktoberfest en bares y restoranes alemanes, y algunos amantes del campo se mueven de ciudades según las temporadas de cosecha de frutas y vegetales. Todo depende de los lugares que te interesen y los trabajos que quieras y puedas hacer, y claro que también necesitás contar con un permiso válido para permanecer en el país que elijas. Cualquier pasaporte de un país de la UE te habilita a trabajar dentro de la Comunidad Europea si tramitás previamente el código de identificación fiscal correspondiente. Tené en cuenta que los trabajos de temporada suelen estar siempre relacionados a la hotelería y el servicio al cliente, así que esto es lo que principalmente vas a estar haciendo.
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Guía para vivir de viaje


Hay un millón de formas para vivir en movimiento y cada quien que lo hace tiene su forma única y personal. Yo no tengo todas las respuestas ni conozco todos los métodos: encontrá el tuyo propio, aspirá a convertirte en una inspiración para los demás. Sé creativo y siempre, pero siempre, hacé de esta vida tu viaje. El tiempo es demasiado poco como estar repitiendo los pasos de un camino que no te hace feliz.

Flor

Flor

10 comentarios

  • Rafael
    Julio 6, 2016 en 5:17 pm

    Buenísima!

    • Flor
      Flor
      Julio 6, 2016 en 5:35 pm

      Muchas gracias! n.n

  • El Viaje Amado
    Julio 6, 2016 en 5:53 pm

    Y el tiempo nunca vuelve! La razón más importante para dedicarse a planear y hacer lo que a uno le gusta.
    Buen texto, me encantó el final, y nombraste páginas que no conozco y que aportan mucho.

    Es re importante mencionar que no hay una receta única porque lo que a uno le funciona no funciona para todos.
    Por ejemplo nosotros hacemos base en una ciudad por un largo tiempo – 1 o 2 años – y desde ahí vivimos una vida semi-normal (trabajamos y vivimos pero como extranjeros) mientras viajamos todos los meses durante un fin de semana extendido. Y antes de hacer esto invertimos tiempo en capacitarnos para, por ejemplo, enseñar nuestro idioma
    Y así hay miles de formas distintas de vivir de viaje. Sólo queda animarse!

    • Flor
      Flor
      Julio 7, 2016 en 8:09 am

      Cuando nos veamos quiero que me cuentes sobre lo que hacen ustedes!! No lo escribí en el post porque se me pasó, pero muuuucha gente viaja enseñando y cuando yo estuve en Kiribati me encantó la experiencia, y estuve pensando en enseñar en algún lado español o inglés. Pero también quiero volver para estudiar fotografía a Bs As un tiempo, y como que hay tantas posibilidades que no me decido por nada jaja, así que una charla con ustedes me ayudaría un montón 🙂
      Les mando un besote a los dos!

  • Eliana
    Julio 7, 2016 en 2:31 am

    Uno de los post más sensatos y menos vendehumo que leí en los últimos tiempos. Gracias!

    • Flor
      Flor
      Julio 7, 2016 en 7:58 am

      Jajajajaa gracias Eli!

  • Mica
    Enero 2, 2017 en 10:31 pm

    Hermoso!!! Me gustaría que tanta gente lo leaa!! Lo puse en mi muro 😉

    • Flor
      Flor
      Enero 5, 2017 en 12:49 am

      Qué lindo, gracias Micky bella!

  • Coty
    Enero 2, 2017 en 10:49 pm

    Qué buena onda! Siempre quise vivir viajando y no me animaba, hace unos días me quedé sin trabajo y, como ya tenía previsto un viaje por tres meses a Brasil haciendo voluntariados, me vine pensando que es EL momento de animarme. Concluidos estos tres meses, volveré a juntar dinero para emprender de una vez el gran viaje. Tu post es inspirador! Muchas gracias!

    • Flor
      Flor
      Enero 13, 2017 en 2:55 pm

      Hola Coty, gracias por tu lindo mensaje! Vos misma lo dijiste: es TU momento 🙂

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