Trabajar en un hotel (1): Heartland Fox Glacier

Trabajar en un hotel (1): Heartland Fox Glacier

Acá estamos, de nuevo trabajando de lo que sabemos hacer mejor (¿?), o por lo menos, de lo que estudiamos. O algo así. Vinimos a parar al hotel Heartland de Fox Glacier después de mandar varios currículums a hoteles de esta zona, luego de haber tenido que rechazar otras dos o tres propuestas. Sí, así como leen: casi que nos tuvimos que sacar las ofertas laborales de encima. Por suerte en uno de estos hoteles de los que tuvimos que pasar, pudimos ubicar a nuestros compañeros chilenos Pancho y Masiel, y en el nuestro pudimos proponer a Eva y Pali como all-rounders (léase empleados multifunción). Así es que seis de los ex-Cherry Corp estamos trabajando juntos en este pueblo minúsculo.

 

El pueblo

Llegamos a Fox luego de una breve paradita en el hermoso pueblo de Wanaka, a las casi 7 de la tarde de un viernes. Como nos dieron todo el fin de semana libre porque nuestro contrato comenzaba al lunes siguiente, tuvimos dos días enteros para “pasear” y disfrutar de nuestros últimos momentos de tranquilidad (porque cuando empiece la temporada fuerte, en este pueblo que está creado alrededor del turismo, esto va a ser el Apocalipsis). Y digo “pasear” entre comillas porque en Fox no hay demasiado para hacer (historia que se repite en la mayoría de los pueblos de Nueva Zelanda) y además llueve casi constantemente. Así que pudimos apreciar relativamente poco de lo -ya de por sí- muy poco que hay en la única calle principal de Fox, pero aprovechamos para visitar el gran imán de turistas al que se debe la existencia de este asentamiento: la enorme masa de hielo.

 

El glaciar

La caminata hasta el glaciar es bastante peculiar ya que el clima es nublado y lluvioso casi todo el tiempo, pero el ambiente se ve de lo más verde y tropical, disonante con el frío que hace y con la sensación de invierno que produce la temperatura. A esto hay que sumar la magia de las lagunas azules, montañas y cataratas de agua cristalina, todo tan típico de Nueva Zelanda. El trayecto es a veces empinado y a veces en bajada, a través de la ladera pedregosa de la montaña, con algún que otro arroyito correntoso que hay que cruzar a los saltos sobre las piedras salientes. Cuando llegamos, el punto de observación estaba totalmente colonizado por chinos. Y para el caso, chinos que sorprendentemente no hablan nada de nada de inglés: una me agradeció por cederle el paso diciéndome “xie-xie” –gracias en chino.

Desde abajo, tengo que decir que el glaciar no me pareció nada impactante. No necesito que un accidente geográfico sea imponente o majestuoso para maravillarme ante el poder de la naturaleza, pero esta vez, sin embargo, la vista no me dejó alucinada (como sí pasó más adelante, cuando lo sobrevolamos en helicóptero). Lamentablemente el Fox está en retroceso gracias al cambio climático, y según lo que nos dijo gente que lo conoce desde hace varios años, cada vez se va haciendo más pequeño para nunca más volver a su masa original.

DSCN5670

DSCN5684

DSCN5687

DSCN5692

DSCN5693

DSCN5698

DSCN5703

DSCN5720

El lugar y el trabajo

El Heartland Hotel Fox Glacier pertenece a la cadena hotelera kiwi de Scenic Group, lo que hace que al estar trabajando acá, automáticamente tengamos importantes descuentos en otros hoteles de Scenic a lo largo y ancho de Nueva Zelanda (yay!). Originalmente estábamos anotados en la planilla de horarios para empezar Martín como ayudante de cocina y yo como moza en el restorán a la noche, y como parte del equipo de housekeeping a la mañana. Como odio el restorán y Martín odia la cocina, hablamos con el manager el lunes a la mañana durante nuestro día de introducción, y no hubo problema para intercambiar posiciones. Por lo que pudimos ver hasta el momento, el hotel es un lugar amigable para trabajar y bastante serio en cuanto al manejo de los departamentos y el entrenamiento y bienestar de los empleados. Luton, el manager, pasó la mañana y el mediodía del lunes con nosotros para la firma de contratos y la inducción a la historia y los valores del establecimiento: un clásico cuando empezás a trabajar en hotelería y turismo, y más si se trata de una cadena. Durante el día nos mandaron a un paseo en helicóptero gratuito para ver el glaciar desde arriba y conocer los alrededores desde el aire. Según nos comentaron, también hay otras actividades más para empleados que son pagadas por el hotel, como paseos a caballo, trekkings al glaciar y navegaciones en kayak, todo parte de una estrategia para mantener al personal motivado. Otra forma de incentivo para que nos quedemos trabajando acá toda la temporada, es un bono de un dólar que se paga por hora trabajada al final de la season; lo que significa que, tu sueldo normal aparte, si trabajaste un promedio de 40 horas por semana durante 22 semanas, al final vas a recibir un bonus de casi 900 dólares. Nada mal.

Por la habitación doble privada que ocupamos adentro del hotel en la zona del staff, estamos pagando 135 dólares por semana entre los dos, con baño privado y tres comidas incluídas, lo que nos deja un margen de gasto considerablemente menor para cualquier otro extra que necesitemos, como wifi (se compra un voucher por 7GB en la recepción por 30 dólares), cargar el celular, tomar alcohol ocasionalmente, etc. Las comidas para los empleados son buffet: el desayuno/merienda consta de té o café y tostadas con mermelada, manteca o peanut butter, todo siempre a disposición en la cocina del staff, y los almuerzos y cenas son preparados especialmente por la cocina del hotel.

Nuestros compañeros, a quienes aún no conocemos muy bien (y todavía no logramos acordarnos de sus nombres) son de todas partes del mundo: hay kiwis, maoríes, un chico de Samoa, algunos indios, una chica uruguaya, otra chica indonesia o malaya (según creemos), tres surcoreanos, y una china que hizo la inducción junto con nosotros, los únicos cuatro argentinos.

Por el momento, hoy mismo en no más de tres horas ya empezamos a trabajar: Martín en el restorán desde las 5 y media, y yo como ayudante de cocina desde las 6, ambos hasta el cierre, a la noche. ¡Qué nervios! ¡Deséennos suerte!

Flor

Flor

Los comentarios están cerrados.

Show Buttons
Hide Buttons