Introversión y viajes: ¿son combinables? Historia de una mochilera INTP

Introversión y viajes: ¿son combinables? Historia de una mochilera INTP

No digo que ser introvertido en el mundo de hoy sea una declaración de guerra, pero está cerca. Porque la sociedad de hoy es la del sal-ahí-afuera-y-socializa-y-preséntate-como-líder-de-la-manada-y-sé-único-y-date-a-conocer-a-todos-y-grita-fuerte-para-figurar-en-el-mapa-de-los-otros, pero la verdad es que no todos estamos configurados para operar así frente a la vida y los demás. Muchos somos introvertidos, y acá siento la necesidad de explicar qué es la introversión porque muchas personas la confunden con timidez y no son lo mismo. Cuando se es tímido se es necesariamente introvertido, pero no al revés. La gente que me conoce personalmente sabe que soy lo menos tímido del universo, porque me gusta hablar mucho, porque no tengo problemas para expresar mis ideas con claridad a desconocidos y porque si la situación requiere entrar en abierto desacuerdo con una persona que acabo de conocer, ni siquiera dudo en pararme a defender mis argumentos. Pero al final del día sigo siendo introvertida hasta la médula, lo cual significa que para recargar mi batería emocional necesito estar en silencio, sola y retirada en la cueva de mi propio mundo interior.
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Nunca me había sentido demasiado interesada en el campo de la psicología hasta que descubrimos con Martín hace algunos años la Teoría de Personalidades de Myers-Briggs (MBTI) mientras leíamos sobre la teoría tipológica de Carl Jung. Si no sabés cuál es tu tipo de personalidad según MBTI, te recomiendo que hagas el test acá (en español) o acá (en inglés – el desarrollo del resultado tiene info más completa). Aviso que esto no es un test de internet del estilo Qué hamburguesa eres según tu signo, sino un cuestionario estándar sobre tus hábitos, tu manera de proceder ante determinadas situaciones, tus reacciones frente a ciertas emociones y otras preguntas que buscan dar con tu tipo de personalidad. Tampoco hay que tomarse el resultado como la última respuesta definitoria, sino como un mero indicador que puede no reflejar en un 100% la realidad de quién sos (como en mi caso, que no me siento identificada para nada con la descripción del amor por la lógica matemática de mi tipo INTP, pero sí con todos los demás rasgos).
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Entonces, ¿qué significa que soy una INTP? Bueno, significa que soy desordenada, de atención al detalle sólo circunstancialmente, olvidadiza (no retengo las cosas que me dicen porque la mitad del tiempo estoy en otro mundo), que pierdo el interés cuando una conversación no pasa a un plano más profundo que el small talk dentro de los primeros 3 minutos, que vivo más en mi cabeza que en la realidad material y que, por sobre todas las cosas, me molesta mucho pero mucho la superficialidad en todo. Ser introvertida pero no tímida me da la capacidad de ser un ratón de los libros al mismo tiempo que puedo salir con amigos todos los fines de semana y divertirme bailando música mala y emborrachándome. La diferencia es que en algún punto de esa borrachera de fin de semana tengo que tener algún momento de charla significativa, porque sino me aburro o me pongo de mal humor, que es mucho peor.
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Me pasa que por ejemplo sí me pongo tímida cuando me siento “la nueva” en algún lado, especialmente cuando hay mucha gente. Como en el desayunador o el bar de un hostel, por ejemplo. Cuando tenía que sacar fotos en los lugares públicos de un hostel como parte de los intercambios comerciales que hago con el blog, recuerdo que me costaba bastante sobrepasar ese instante de vergüenza que me atacaba cuando entraba en un lugar lleno de gente desconocida. Por eso con Martín (INTJ de pies a cabeza) hacíamos todo lo posible por evitar los hostels de fiesta, y en general nos disgustaban bastante las situaciones en que alguien nos invitaba a unirnos a una juntada cuando estábamos ocupados haciendo otra cosa. Como una vez en un hostel de Ereván, cuando un señor alemán borracho no paraba de instarnos a que tomáramos cerveza con él y un amigo suyo y nos pusimos de súper mal humor porque no podíamos hacerle entender que no teníamos interés en nada más que en estar tranquilos. No para siempre, no porque no tuviésemos ganas de compartir charlas con gente de otros lugares, sino simplemente porque en ese momento particular no estábamos con la energía mental para llevar adelante una conversación introductoria con otra persona. (Otra cosa que me saca de mis casillas: que me interrumpan cuando estoy haciendo algo, especialmente leyendo o escribiendo).
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Los introvertidos, a diferencia de la gente extrovertida que carga su energía emocional mediante el contacto social, no estamos todo el tiempo listos para la interacción. En este sentido hacer Couchsurfing, por ejemplo, es todo un desafío porque muchas veces tus anfitriones quieren mostrarte todo y hacer todo con vos, porque están emocionados por recibirte y llevarte a conocer su ciudad, y tal vez empatizar con tu introversión sea lo último en su lista. No por maldad o desinterés, sino porque muchas personas no se imaginan o les cuesta entender que otros necesiten pasar tiempo solos para poder funcionar mejor. Nos pasó una vez en Japón con un couch: veníamos de volar desde Tokio y llegamos a Osaka tarde, y cansados y con calor fuimos a encontrarnos con él a la estación de metro de su trabajo para ir a comer con amigos suyos del colegio. La pasamos bien y nos divertimos, aunque en ese momento hubiésemos elegido una ducha y una cama sobre cualquier otra cosa. Pero el viaje es así: muchas veces no hay opción, y el tener que enfrentarte a circunstancias que te obligan a trascender las limitaciones de tu personalidad es parte del aprendizaje.
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Mis viajes no son los de esas personas que están todo el día recorriendo la ciudad desde las 7 de la mañana: claro que sí paso tiempo afuera sacando fotos, caminando todos los rincones y conociendo gente, pero hay un punto del día en que necesito volver a “casa”, ducharme, abrir la laptop o un libro, escuchar música, agarrar mi cuaderno. No solamente la actividad social me desangra energéticamente, sino también la actividad física. Y como me canso rápido de caminar, me gusta quedarme tirada en el pasto en algún parque, o sentarme en una iglesia o visitar una librería y pasarme media hora como mínimo mirando libros de los que es muy probable que no entienda ni los títulos. Cuando estuvimos con Martín en Bulgaria por última vez, nos separamos durante 15 días durante los que yo viajé sola por Pleven, Plovdiv y Sofía. La primera semana estuvo horriblemente lluviosa pero fue perfecto porque me atrincheré en el hermoso departamento de lujo donde me quedé a cambio de un book fotográfico y me dediqué a escribir, sacar fotos, leer, mirar documentales mientras afuera llovía y escuchar disco tras disco de space rock a todo volumen. Fue la gloria; esa semana viajé solamente mirando por la ventana.
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Yo no soy la típica introvertida que no puede hablar por teléfono o que se bloquea cuando se ve convertida en el centro de atención. Al contrario, me gusta hablar sobre mí, sobre mis experiencias y lo que sé, pero es fundamental que me sienta cómoda con el entorno y con la calidad de personas que me rodean. Me gusta hablar con gente que crea cosas, que hace cosas de su vida, que tiene una historia interesante para contar, que tuvo un pasado duro, que pasó por experiencias transformadoras, que se cansó de su realidad cotidiana y dejó todo para perseguir sus sueños, que creyó en algo, que luchó contra el mundo, que aprendió un idioma, que se desilusionó, que adoptó frases de libros como máximas de vida, que tiene cicatrices físicas o emocionales de momentos traumáticos. Gente que participa de lleno en el viaje de su propia humanidad. Por otro lado, los grupos grandes de personas anónimas no son lo mío. Encuentro que los evito porque me molesta el carácter impersonal de la muchedumbre; porque cuantas más personas hay, más difícil es lograr una conexión mental íntima con alguien y siento que cuesta sobreponerse al ruido y a la charla estéril.
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Si llegaste hasta acá esperando que te responda si se puede viajar siendo introvertido, tengo que decirte que lamentablemente…no, no se puede… ¡Mentira! Claro que se puede. Sólo tenés que adaptar el ritmo del viaje a como vos sientas que te resulta más cómodo. Hay que dejar de reproducir esos modelos de viaje donde la fantasía es que hablás con todo el mundo, vas a todos los bares y visitás ocho mil ciudades en 15 días. Ese estilo no va con todo el mundo, y además es mucho menos introspectivo. No está mal si un día no querés salir, no está mal si una semana llueve y querés encerrarte a tomar el té y leer diez libros, no está mal si conocés a alguien y no te sentís de humor para entablar una charla, no está mal si te dormiste a las 3 de la mañana y al otro día te levantaste a las 11. El viaje sigue siendo tu viaje y no hay una manera de vivirlo mejor. Para nosotros los introvertidos, viajar es algo que pasa más por adentro. Es un suceso mental antes que físico. Nos llaman la atención los idiomas, las formas de vida, las diferencias culturales, los movimientos filosóficos, la poesía, la literatura. Somos más de lo abstracto que de lo concreto. Así que aceptá tu introversión, abrazala y andate de viaje con ella (es una gran compañera de ruta). Y nunca creas que tu personalidad es inadecuada: tu actividad mental incesante es una fortaleza a la vez que un regalo porque todo, pero todo, es susceptible de ser pensado.

Flor

Flor

5 comentarios

  • Stefania Valen
    Marzo 5, 2017 en 10:23 pm

    Hermoso post Florcita, muy cierto y para tener en cuenta, el viaje es de uno y hay que vivirlo de la manera que mas nos haga felices; Saludos!

    • Flor
      Flor
      Marzo 6, 2017 en 3:53 pm

      Gracias bella, qué bueno que te haya gustado! 🙂

  • Carola
    Marzo 6, 2017 en 4:07 am

    Ya hice el mío! ESTJ-t

    • Flor
      Flor
      Marzo 6, 2017 en 3:52 pm

      Sos extrovertida a full Caro, jaja 😛 Y sos una Judger como Martín!

  • Melisa
    Junio 15, 2017 en 4:19 pm

    Por tu culpa me colgué una hora haciendo el text y leyendo sobre mi personalidad jajjaja Me saltó que soy “mediador”, en algunas cosas le re pegó, en otras no. Interesante post!

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