Italianos divididos (norte y sur: ¿son en verdad tan distintos?)

Italianos divididos (norte y sur: ¿son en verdad tan distintos?)

Italia, la soñada. Italia de la pasta y de los canales venecianos, Italia del romance. Italia de las ruinas romanas y los atardeceres en el Mar Tirreno. Italia de los inmigrantes africanos y el racismo. Italia, la que invadió el norte de África y ahora reniega de los nuevos movimientos migratorios. Italia la xenófoba, la resentida contra sí misma, la del crisol genético. Sin embargo Italia, la de los movimientos anti-fascistas, anti-Estado, anti-sexismo. Italia: la de las dos mitades que se odian, que se necesitan la una a la otra para seguir odiándose y condenándose sin razones coherentes, porque ahí donde hay patriotismo no hay coherencia. La bella, bella Italia.
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La influencia grecolatina sobre el sur de Italia comienza durante el siglo VIII a.C. con la invasión griega del Mar Negro y el Mediterráneo. En este momento Grecia funda Naxos y Siracusa en Sicilia, además de otras ciudades menores. Pero incluso antes de la conquista griega ya habían grupos ibéricos, fenicios de Cártago (actualmente Túnez) y hasta egipcios habitando Sicilia. Bajo la dominación griega la isla se convirtió en una pequeña parte más de la maquinaria cultural helénica: prueba de esto son las construcciones religiosas del Valle de los Templos en Agrigento o los teatros y santuarios de Siracusa. Para el momento en que los romanos llegaron a Sicilia con el fin de anexarla a la República Romana -precedente al Imperio Romano- en calidad de provincia, los fenicios norafricanos ya habían fundado ciudades, introducido el cous cous y contagiado a toda la isla el concepto de mercado callejero, esa mutación de los zocos árabes que hoy es tan abundante desde Nápoles hacia el sur de la bota. Palabras como limone, melanzana, giraffa, carciofo y hasta mafia no son italianas como creemos, sino que tienen sus raíces en el idioma árabe. Tal fue la influencia meso-oriental que para principios del siglo IX Sicilia llegó a ser un emirato totalmente islámico por casi 250 años, con la ciudad de Palermo como su capital. Los árabes no se quedaron de brazos cruzados durante sus quince minutos de fama en Sicilia: introdujeron los árboles de cítricos por los que la isla es tan reconocida actualmente, el pistacchio y la caña de azúcar, y ayudados por su experiencia en el riego de los cultivos norafricanos mejoraron enormemente los sistemas de irrigación de los campos. Es curioso que hoy el mundo vea a los árabes como molestos grupos que emigran a Europa para buscar refugio, o como fanáticos religiosos, cuando en realidad son los descendientes directos de una de las civilizaciones más eruditas, exploradoras y adelantadas de la Historia. Poco después Sicilia cayó en manos de los normandos, se convirtió al catolicismo como para estar un poco más a tono con los tiempos corrientes de Europa y prosperó como reino normando, teniendo todavía que atravesar venideros períodos turbulentos como la Inquisión, hasta que en el siglo XIX se consolidó como una provincia más de la Italia moderna durante la campaña de unificazione llevada a cabo por Giuseppe Garibaldi (que, antes de ser el nombre de la calle principal de cada ciudad italiana, fue el prócer que dio forma a Italia tal cual la conocemos hoy en día).

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Por su parte, la historia del norte se desarrolló con una cercanía comercial y cultural -además de genética- mucho más estrecha a las poblaciones alpinas que lo invadieron al caer el Imperio Romano de Occidente. Más adelante nuevas invasiones llegaron por parte de otros pueblos germánicos como los lombardos, una tribu europea proveniente de la zona sur de Escandinavia. Ya hacia el final de la Edad Media, el norte de Italia salta al protagonismo cultural con el Renacimiento de las artes Clásicas: un movimiento artístico y social del que únicamente participan las elites comerciales y las familias nobles que ayudan a financiarlo, como los Sforza en Milán o los Médici en Florencia. Ya desde este momento -e incluso antes- el norte de Italia se perfila como la zona más urbanizada, avanzada y culta del país, que en ese momento aún era una mezcla inconexa de repúblicas, ducados, reinos e imperios en constante conflicto.
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Los sicilianos y los napolitanos parecen estar más allá de todo, como si hubiesen ya aceptado totalmente su destino y decidido en consecuencia disfrutar de cualquier cosa buena, por pequeña que sea, que la vida les tenga preparada. En el medio de ambas está la región de Calabria, según los números la más pobre de Italia. En la cara de la gente se ve claro que Calabria no acepta tan de buena gana su situación (y en el aspecto desolado y triste de algunas ciudades también -Cosenza se me viene a la mente-, o será que el invierno hace que todas las cosas se vean el doble de desoladas y tristes). Un poco más al norte Roma trata de zafarse de las garras del sur, casi llegando a lograrlo pero no del todo, y si lo logra es únicamente por el shock financiero que le inyecta el turismo masivo y por su condición de capital, lo cual la ayuda un poco con la centralización de los recursos. Siguiendo hacia el norte están la Toscana, hogar de la influyente dinastía renacentista de los Médici, y Bolonia, que con sus bellos pórticos y calles comerciales que recuerdan a Milán, flota en la provincia de Emilia Romaña. En Liguria Génova tiene un corazón de sur inconfundible que no pueden disimular ni todos sus kilómetros de distancia con él. Es algo extraño, pero lo que pasa con Génova es que tiene todo el ambiente de una ciudad portuaria un poco venida a menos, tal vez más de lo que al norte le gustaría permitirse. Y aún así, tan al norte como está, muchos ni siquiera la consideran norte. El Véneto, Piamonte y Lombardía son en cambio las regiones más ricas de Italia: son ellas el norte. Y esto se nota en la gente, en el modelo centro-europeo con que manejan el trabajo, el ocio e incluso la vida familiar. En la arquitectura también: las ciudades están claramente influidas por las formas germanas, todo más frío y más pulcro, más vienés. Hasta las verdulerías son distintas: ya no están en plena calle, sino puertas adentro. Pasando por Novi Ligure vi desde la ventana del tren una iglesia al estilo del Renacimiento alemán que en Sicilia habría quedado tan descolocada como un templo chino. En Milán hemos visto carteles de propaganda de la Lega Nord, el mismo partido político de derecha que en el año 1996 había propuesto separar Italia en dos con el Río Po como divisor: se planteaba que por un lado quedaría la Italia civilizada del norte, que habría de ser rebautizada Padania y que soñaba con poder finalmente desembarazarse del lastre del sur, y que por otro lado quedaría éste, librado a sus propios medios. La iniciativa no tuvo demasiado éxito, pero mucha gente la votó.

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El norte trabaja, acumula y reinvierte. La mujer del norte es independiente: divide gastos con su pareja, es más propensa a no casarse para dedicarse full time a su carrera y tiene enterrados casi completamente los patrones de género obsoletos que la quieren en casa cuidando a los nenes y esperando al marido con la comida. En el sur sucede casi lo opuesto, aunque las cosas ahora estén cambiando lentamente. En las capas más bajas de la sociedad, y en las no tan bajas también, la mujer se realiza mediante el embarazo y las tareas del hogar. El machismo está más presente. Los del sur ven a los del norte como faltos de cultura y aburridos. Los del norte llaman a los del sur terroni -los que trabajan la tierra- y piensan de ellos que son bárbaros, atrasados y culpables de todos los males económicos de Italia porque ellos, el norte industrializado, moderno, más joven y económicamente activo, son los que generan el producto bruto interno de Italia y arrastran a todo el resto del país, un poco por la fuerza, a la globalización del siglo XXI. El sur es más pobre porque tiene un capital humano que no solo es escaso sino también avanzado en edad, lo cual se traduce en una población que consume recursos pero que no puede volver a generarlos porque produce poco, casi la mitad de lo que produce el resto de Italia. Su fuerte es la agricultura pero el desarrollo industrial casi no existe, y ya sabemos que la lógica de la Historia nos dice que modelo económico agrícola es igual a atraso social (y sino pregúntenle a los rusos). No es casualidad que los países o las zonas fuertemente agrícolas tengan una relación estrecha con la religiosidad supersticiosa y sean bastante reacios al cambio. El sur, claro, es la mitad de Italia con mayor desempleo y mayor dependencia de los subsidios del gobierno, en parte para asistir al sector más anciano de la población. Hay más personas de entre 70 y 85 años que nuevos nacimientos y, dicho sea de paso, su pirámide poblacional convierte a toda Italia en uno de los países más desfavorecidos de Europa en términos de la productividad de sus habitantes.
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Entonces: ¿son realmente ambas mitades tan distintas? Es una pregunta difícil de responder. Sí, porque cada uno tiene su raíz étnica, social y lingüística y en consecuencia su manera de hacer, y no, porque hay una gran porción que ambos comparten en términos de identidad cultural.


¿Y vos? ¿Qué impresiones te llevaste del norte en contraste con el sur de Italia (y visceversa)? ¿Concordás con el post o notaste más similitudes que diferencias? ¡Dejame tu comentario!

Flor

Flor

11 comentarios

  • identidad
    mayo 31, 2016 en 10:28 pm

    “Italia de los inmigrantes africanos y el racismo. Italia, la que invadió el norte de África y ahora reniega de los nuevos movimientos migratorios.”
    tipico pensamiento de nena liberal pro “refugiados” mantenida por papi pero que no los quiere como vecinos, si tanto te gustan llevate un par a vivir a tu casa o andate a vivir al magreb o a argelia, pero dudo que dures mucho sin ser violada o golpeada,
    y por ultimo para vos la religion, labrar la tierra y mantener las tradiciones es sinonimo de atraso cuando es la misma escencia de un pueblo, sali de italia y andate a suecia,austria, alemania? que les va de 10 con la islamizacion y dejar de lado su cultura e identidad
    Italia es así por su herencia greco-latina no por los magrebies ni los musulmanes

    • Flor
      Flor
      junio 1, 2016 en 2:12 pm

      Tu dirección de mail es “noislamización@gmail.com”. No me gusta censurar así que el comentario te lo apruebo, pero de lástima nada más.

      • Genova
        marzo 21, 2017 en 8:34 pm

        Hasta que no te viole un refugiado no pensaras igual, piensa en las miles de europeas que son violadas por los refugiados cada año y que los medios quieren censurar, prepara tu burka para tu cabeza y tus hijas porque en 3 decadas los musulmanes y africanos seran mayoria en Italia (como en el resto de la Europa Occidental. Si tanto quiere a Italia, deberia no ser liberal ya que esta destruyendo a la entidad italiana tradicional como a su afamada familia que jugaba un rol importante en la bella Italia.

  • Carlos Nadalini
    junio 1, 2016 en 1:37 pm

    Flor:
    Por parte paterna mis origenes son de Bologna y por la materna de Barcelona. Conozco Genova, Milano, Venezia, Bologna, Firenze, Pisa y Roma. En mi querida Bologna vi que si sos de origen boloñes te reciben con los brazos abiertos como si te conocieran de toda la vida. Son muy apegados al concepto de la pertenencia por tu origen. Ademas mi apellido es común en Bologna y otras zonas del norte e inexistente en el sur. Nadalini, Recuerdo que el año pasado le comenté a una chica de Bologna que me gustaría conocer Napoli y asustada me dijo:” Non andare a Napoli!. Sono tutti ladri, cattivi, apenna scendi dal treno ti rubano!”. Si el prejuicio existe. En Roma en un bar nos atendió un camarero napolitano. Nos preguntó a un amigo y ami de donde eramos. Le responi que argentinos de origen italiano. Me preguntó de que parte de Italia. Le dije que mi amigo de Genova y yo de Bologna . Con cara de pocos amigos dijo: AH, del Nord”
    Si las dos mitades no se aman mucho. Este año vuelvo a Italia y ademas de Bologna y Roma, voy a ir a Sorrento, Napoli, Pompei etc.
    Flor: Yo tengo mucho conocimiento sobre Bologna, así que si necesitas cualquier información sobre esta no dudes en preguntarme. Saludos. Carlos.

    • Flor
      Flor
      junio 2, 2016 en 5:03 pm

      Jajajaa son terribles! Todos los del norte te van a decir que Nápoles es la jungla, y todos los del sur te van a decir que los del norte son nariz parada! Nosotros estuvimos en Bologna y nos encantó, pero lo curioso es que veníamos directo desde Nápoles y nos habíamos salteado todo el centro, así que cuando llegamos era como otro mundo 😛

  • Silvia
    julio 24, 2017 en 6:02 pm

    Hola Flor,
    Muy interesante tu post.
    Quería preguntarte qué hay del racismo en Italia, tanto la del sur como la del norte. Mi pareja y yo estamos pensando en ir a vivir allí, para continuar con nuestros estudios, y nos preocupa un poco el tema de la xenofobia.

    Gracias!

  • Enrique
    septiembre 15, 2017 en 12:16 am

    Mi único comentario es impresionante y esclarecedor. Mi más sincera enhorabuena

  • Marcelo
    septiembre 27, 2017 en 5:27 pm

    Aunque comico me empeze a dar cuenta de las diferencias entre las 2 italias de la serie Los sopranos y me interese un poco sobre el tema , aunque estube de turista varias veces en Roma y Milano, no me considero para nada un entendedor de Italia y los italianos por lo que aprecio mucho este post, muy bueno !

  • Oiver Nicola
    septiembre 30, 2017 en 1:57 am

    Hola soy Panameño, pero con origenes italianos de parte de padre en genova,
    a decir verdad siento esa cultura en mi, ( lo de ser muy afectuoso con mi familia)pero no creo que las partes malas de una cultura tenga la culpa, en todas partes hay gente malade diferentes origenes, italia como cultura es bonita,nunca he ido alla, pero no creo que las migraciones tengan la culpa es algo que pasa en todos los paises, todos los paises tienen migraciones,delitos etc, veamos lo bonito de todas las culturas.

  • Zamir Resk Facco
    diciembre 28, 2017 en 2:41 pm

    Creo que en terminos generales es un buen post, aunque solo concuerdo a medias. Napoles es la ciudad mas desordenada y caotica que conoci en toda Italia, porque curiosamente ni mas al sur vi ciudades como esta, ni la propia Palermo en Sicilia, que a ratos te da la impresion de estar metido en una ciudad del norte, en especial cuando recorres sus calles (pulcras y ordenadas) y el sector de tiendas de lujo (a la par de los de Torino, Roma o Milan). Creo que persiste mucho prejuicio frente a la Italia del sur, sobretodo de los propios italianos del norte y centro del pais, sin ir mas lejos mi abuelo nacido en Padua (Veneto) tenia muy mal concepto de los sureños, siendo que incluso nunca conocio ninguna ciudad del sur de Italia.

    Fenotipica ni genotipicamente tampoco son muy distintantes los italianos del sur con los del norte y ciertamente comparten el mismo tramado historico, aunque en el sur pesan mucho mas las influencias griega, cartaginesa y arabe y no menos que ellas las influencias bizantina y normanda que puedes apreciar desde los rasgos nordicos de alguna gente del sur (no pocas) a la arquitectura de las iglesias, castillos y palacios. Quienes si son muy distintos de los italianos (genotipicamente mas que fenotipicamente) son los sardos, que al igual que los vascos derivan de los pueblos mas antiguos de Europa y evolucionaron aislados o con muy poca influencia racial de los pueblos de Italia y el resto del mediterraneo.

    Como sociedad, creo que el problema mas grande que enfrenta hoy Italia no es la historica y añeja dicotomia norte-sur sino el problema de los inmigrantes. La sociedad italiana (toda, de norte a sur) es familiera, conservadora, con valores catolicos muy arraigados y muy preocupada en tanto del bienestar del vecino, no se que tanto aporte pueda significar para una sociedad de este nivel de arraigo, el arribo explosivo de gente del sudeste asiatico (los que mas ves en las calles), africa o del Medio Oriente (tal vez los menos) y no lo comento a juicio de un cuestionamiento racial, sino netamente cultural.

  • Giorgio Pugliese
    junio 3, 2018 en 8:33 pm

    Sono calabrese e sono molto orgoglioso di essere “terrone” nato in montagna ma anche vicino al mare a Vibo Valentia…
    Dal mio paese puoi vedere il mare e la paradisiaca Tropea…
    Il profumo della nostra terra, i nostri uliveti, gli alberi di limoni e arance e il mare, danno come risultato quell’essenza speciale che viene percepita nell’aria e nella pelle e nei capelli delle nostre belle donne … la più bella di tutta Italia… anche noi, gli uomini non siamo così brutti … per qualche ragione, le donne del nord ci cercano così tanto e muoiono per noi… jajajajaja
    Gli orgogliosi e razzisti del nord parlano male di noi, perché ci invidiano di come viviamo ogni giorno, ed è per questo che scelgono di trascorrere le loro vacanze sulle nostre spiagge … la più bella di tutta Italia… oltre ad assaporare le nostre specialità gastronomiche … il cibo più buono d’Italia…
    Gli italiani del Sud preferiamo essere “terroni” ma non “stronzi” o “polentoni fascisti”… A presto

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