Presupuesto de viaje: Europa Occidental en 4 semanas

Presupuesto de viaje zona schengen: Europa Occidental en 4 semanas

Después de Tallin, Riga, Vilnius y Varsovia, dejamos atrás la parte “barata” de la zona Schengen para adentrarnos en los confines de la Europa más temida a nivel monetario, la eurozona en su máximo esplendor; o sea, Europa Occidental. Este tramo de viaje lo compartimos con mis padres, gente ya de edad, aunque con espíritu joven y pocas pretensiones, que se adaptaron a nuestra forma de viajar y gracias a esto pudimos mantenernos dentro de nuestro promedio lógico de erogaciones. Éramos cuatro personas viajando juntas, durante cuatro semanas. El presupuesto de lo gastado es lo que viene a continuación, desglosado en una modalidad nunca antes usada en este blog. El hecho de haber viajado de a cuatro hizo que se me complicara llevar un registro exhaustivo de los gastos por persona así que en este caso opté por describirlos a grandes rasgos ciudad por ciudad.

Post por Martín de la Cueva.
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Fecha de viaje: año 2014. Del domingo 3 de agosto al miércoles 3 de septiembre de inclusive.
Ciudades visitadas: Berlín, Munich, Konstanz (Alemania), Estrasburgo, París (Francia), Ámsterdam (Países Bajos) y Oslo (Noruega).

Moneda utilizada: euro. Excepto en Oslo, donde se usamos la corona noruega, con un tipo de cambio de 1 = 8.15 respecto del euro y francos suizos (EUR 1 = CHF 1.26), durante el día que visitamos Zúrich.

 

Berlín

Alojamiento: estuvimos parando cinco noches en el hostel Generator, ubicado exactamente al lado de la estación de S-Bahn Landsberger Allee. Pagamos 10 euros por persona, por noche, en una habitación cuádruple con baño compartido, sin desayuno, sin cocina compartida y con una endeble señal de wifi en el lobby del edificio. Hostel de fiesta, de los que aborrezco, lleno de gente joven y alocada, pero por suerte el ruido no llegaba hasta nuestra habitación del sexto piso. Claramente lo mejor del lugar fue el precio y la ubicación. Para conseguir el precio que pagamos hay que reservar con altísima anticipación.

Transporte público: pagamos 16.20 euros cada día entre los cuatro -a razón de 4.05 euros por persona, por una Kleingruppen-Tageskarte (tarjeta ilimitada para moverse en S-Bahn y U-Bahn en la zona 1 y 2, para cuatro personas viajando juntas durante 24 horas). Si se viaja solo, la tarjeta cuesta 6.70 euros. No hay que olvidarse de validarla en las máquinas rojas al iniciar la jornada. Ver la página de transporte público berlinés para chequear el precio de distintas tarjetas diarias o semanales. Del aeropuerto Tegel al centro se puede usar la misma Tageskarte, o un billete simple que cuesta 2.60 euros por persona. Del aeropuerto de Schönefeld (a donde llegan las aerolíneas low-cost) hay que pagar 3.10 euros por un billete simple porque queda en la zona C. En Berlín no hay molinetes ni nada que impida el paso físico de los pasajeros al andén, pero sí hay controles al azar a cargo de guardias vestidos de civil. Por suerte siempre anduvimos con boleto válido, ya que nos pasó que subieron a chequearlo en una estación cualquiera. Ojo con esto. En Alemania, en general, hay descuento por sacar boletos para entre dos y cinco personas viajando juntas, tanto en transporte público de ciudades como para moverse en corta o larga distancia.

Comidas: Berlín es muy barata en comparación con otras capitales europeas. Con 10 euros o menos por persona y por día se puede comer como un duque, siempre y cuando se utilicen los innumerables supermercados económicos y los puestos de döner kebab (omnipresentes en esta ciudad). Hasta puede alcanzar para desayunar o merendar alguna exquisita pieza de las incontables panaderías.

Excursiones: fuimos y volvimos en un mismo día al pueblo de Storkow, en las afueras de Berlín. Para llegar al mismo tomamos el S-Bahn hasta la última estación de la zona sudeste, Königs Wüsterhausen. Allí combinamos con la línea Ostdeutsche Eisenbahn, que termina en la ciudad de Frankfurt (Oder), en la frontera con Polonia. Pero nos bajamos media hora después en Storkow, un pueblito sin gran importancia, exceptuando que allí fue donde estuve viviendo durante tres meses hace más de diez años durante un intercambio estudiantil. Pagamos 13.50 entre los cuatro por un billete cuádruple de ida. A la vuelta, no lo sacamos y nadie nos controló. Una argentineada terrible, lo sé.

Atracciones pagas y gastos extra: en general no pagamos entrada para ningún atractivo turístico que la requiriese, con la excepción de la visita al Olympiastadion (8 euros por persona). Los sitios que cobran entrada, aparte de -obvio- todos los museos, son el Dom (catedral), el Fernsehturm (torre de TV) y la Siegesäule (Columna de la Victoria en Tiergarten). Ir a un baño público en Berlín y en Alemania en general conlleva un gasto de entre 0.30 y hasta 1 euro por persona. Una locura, pero es lo que hay. Lo mejor es hacerse los sotas y entrar a cualquier local de comida rápida, si bien algunos tienen código, solo hay que esperar que alguien entre o salga y mandarse.

Transporte hacia el siguiente destino: pagamos 22.50 euros cada uno por un pasaje en tren de alta velocidad ICE, desde Berlin Hauptbahnhof hasta München Hbf, con una combinación en Frankfurt Hbf, saliendo a las 19.30 horas y llegando a destino a las 6.30 horas de la mañana del día siguiente. Este precio se consigue comprando con cierta anticipación a través de la página de trenes alemana y viajando cuatro personas juntas, sino, sale 29 euros por pasajero.

Presupuesto Europa Occidental (2)

 

Múnich

Alojamiento: dormimos cuatro noches en la Pensión Locarno, situada en la misma plaza de la estación central de trenes de la ciudad. Pagamos 86 euros por noche entre los cuatro por una habitación cuádruple con baño compartido, desayuno y wifi gratuito. Fue un gran acierto, resultó el mejor alojamiento del viaje.

Transporte público: al estar ubicados cerca, tanto de la estación como del centro histórico de la ciudad, no utilizamos casi trenes, metro o colectivos. Excepto un día, en el que pagamos 11.60 euros entre los cuatro por una tarjeta para todo el día en el sistema integrado de transporte público. En realidad, solo fuimos y volvimos del centro a la zona del estadio y villa Olímpica, pero salía más barato que comprar cuatro boletos ida y vuelta por separado.

Comidas: Múnich es un poco más cara que Berlín. Por ejemplo, los döner kebab comunes que salían entre 2 y 4 euros en Berlín, acá no bajaban jamás de 4.50 euros. Lo mismo con las facturas en las panaderías.

Excursiones: hay millones de lugares para visitar en los alrededores de Munich. No fuimos al famoso castillo de Neuschwainstein, que queda cerca de Füssen. Nosotros elegimos Berchtesgaden y su cercano Königssee junto a Salzburgo, que pertenece a Austria. El tren hasta allí está incluido en el pase que menciono a continuación. Para visitar estos dos sitios, compramos por 35 euros entre los cuatro un boleto llamado Bayern Ticket, que permite a cuatro pasajeros viajando juntos usar los trenes regionales de la provincia en forma ilimitada durante todo un día. De lunes a viernes se puede empezar a usarlo desde las 9 de la mañana, si es fin de semana, desde las 6. Lo exprimimos a full: arrancamos la jornada con un tren a las 6.55 horas, recorrimos Berchtesgaden, paseamos en lancha por el Lago de los Reyes, y luego fuimos a la tarde un par de horas a Salzburgo, combinando trenes en Bad Reichenhall. Retornamos a Munich casi a medianoche del mismo día. La página alemana de trenes es el arma principal para armar itinerarios de este tipo.

Atracciones pagas y gastos extra: tomamos, por 13.90 euros cada uno ida y vuelta, una lancha colectiva eléctrica, desde el embarcadero cercano a Berchtesgaden hasta San Bartolomé, en el Lago del Rey, donde hay una pintoresca iglesia protestante a orillas del lago y rodeada por los Alpes bávaros. En Munich está la popular cervecería Hofbräuhaus, donde para muchos puede ser casi obligatorio tomarse el enorme vaso -llamado Maß- de un litro de cerveza tirada alemana. No fue nuestro caso. Sí rompimos el chanchito almorzando un día en uno de los tantos Biergarten, pagando poco más de 40 euros entre los cuatro por simples platos de salchichas típicas alemanas con ensalada de papa más gaseosas.

Transporte hacia el siguiente destino: fuimos de Múnich a Konstanz en autobús, con la empresa MeinFernbus. Pagamos 11 euros cada uno por el trayecto de poco más de tres horas entre las dos ciudades. Salimos de la terminal de Munich a las 7.30 de la mañana y llegamos a Konstanz poco después de las once. Ni hace falta imprimir el pasaje sino tener a mano el código QR en cualquier teléfono celular para que el ayudante del conductor lo escanée y nos permita subir al vehículo.

Presupuesto Europa Occidental (4)

 

Konstanz

Alojamiento: nos hospedamos durante dos noches en el Andy’s Hostel, a unos treinta minutos a pie del centro histórico de la ciudad. Pagamos 17 euros por persona y por noche en un dormitorio compartido de cuatro camas, con baño y cocina compartidos. Es en realidad una casa particular, de tres pisos, en la que la dueña alquila las habitaciones que le sobran.

Transporte público: cuando no queríamos caminar hasta el centro, tomábamos un colectivo desde el hostel. El boleto simple de ida cuesta 2.30 euros, sin importar la distancia a recorrer. De el estacionamiento a donde llegan los autobuses de MeinFernbus a la estación de trenes se puede ir caminando. La ciudad está pegada a Kreuzlingen, que vendría a ser el “lado suizo” de Konstanz, al otro lado de la frontera, se puede pasar a pie sin controles. Tanto Konstanz como Kreuzlingen se pueden recorrer a pie en un par de horas. También se pueden hacer paseos en catamarán por el lago Bodensee.

Comidas: usamos el cercano supermercado Netto, de los más baratos de Europa, para proveernos de vituallas básicas que utilizamos en las cenas y desayunos. El día que fuimos a Zürich (Suiza) almorzamos en un lugar de pastas, casi que lo más barato que encontramos, a 10.80 francos suizos el platazo de fideos con salsa a elección, nada caro para ser este país.

Excursiones: con MeinFernBus, fuimos bien temprano y volvimos a última hora en un mismo día a Zürich, la cercana ciudad suiza, a poco menos de una hora de viaje. Pagamos 10 euros cada uno el pasaje ida y vuelta, comprándolo sólo un día antes por Internet.

Atracciones pagas y gastos extra: cero, absolutamente.

Transporte hacia el siguiente destino: para ir a Estrasburgo, ya en Francia y al otro lado del Rin, tomamos un tren regional de Konstanz a Offenburg, que viaja atravesando la Selva Negra de punta a punta. En Offenburg combinamos con un tren francés que une esta ciudad con Estrasburgo. Usamos el “Baden Württemberg Ticket” para cuatro personas. Al igual que el Bayern Ticket, es un pase que permite viajes ilimitados en los trenes lentos durante todo un día dentro del mismo estado. Pagamos 35 euros entre los cuatro. Salimos a eso de las once de la mañana de Konstanz, llegando a Estrasburgo antes de las tres de la tarde.

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Estrasburgo

Alojamiento: paramos dos noches en el Hotel de Bruxelles, a 150 metros de la estación central de trenes. Dos habitaciones dobles, una con baño y ducha y la otra sólo con baño, nos costaron 20 euros por persona y por noche. El desayuno costaba 7.50 euros por persona y, al ser opcional, nunca lo pedimos. El wifi era gratuito. Un hotel bien tradicional, recomendable.

Transporte público: hay tranvías y colectivos, casi ni los usamos. Sólo en una ocasión lo tomamos por dos paradas para llegar rápido a almorzar en el centro de la ciudad, pero nos colamos. Se puede recorrer todo caminando, es una ciudad chiquita pero hermosa. Es imposible perderse porque el casco antiguo está rodeado por un curso de agua, donde estaba el antiguo foso que corría junto a la muralla.

Comidas: teníamos un Carrefour a dos cuadras del hotel así que las dos noches compramos pan, fiambres y quesos, improvisando sendas picadas en el cuarto más grande. Para desayunar había un menú de McDonald’s baratísimo, que incluso nos lo recomendó el mismo recepcionista nocturno en detrimento del desayuno del propio hotel en el que estábamos. Para almorzar nada mejor que uno de los tantos locales de döner kebap y demás especialidades turcas y siriolibanesas, comió uno hasta mi mamá.

Excursiones: no hicimos.

Atracciones pagas y gastos extra: cero.

Transporte hacia el siguiente destino: pagamos 60 euros entre los cuatro por un ticket en oferta por compra anticipada y cuádruple en el tren TGV a París. Lo tomamos a las 8.46 de la mañana, llegando a las 11.30 horas a Paris Gare de l’Est.

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París

Alojamiento: nosotros dos no pagamos ni un centavo por las ocho noches parisinas, ya que estuvimos parando en lo de nuestro gran amigo Sergio, un argentino que vive en París hace ya tres años. Mis padres se quedaron en el hotel Victoria, cerca de Place d’Italie (el mismo en donde nos alojamos con Flor en 2012), pagando 56 euros por noche por una habitación doble con baño privado y wifi gratuito. Lo recomiendan fervientemente, casi rasgándose las vestiduras. Ojo que es el Hotel Victoria para pobres, porque hay uno de idéntico nombre, más lujoso, con página web y todos los chiches.

Transporte público: en París se usa el metro, indefectiblemente. Es casi un atractivo más. Dio la casualidad que llegamos un domingo y nos fuimos un lunes. Así que aprovechamos para sacar el pase Navigo Semaine, que cuesta 20.40 euros para la zona 1-2 más otros 5 por el plástico y permite viajar en forma ilimitada desde el primer servicio de un lunes hasta el último del domingo de la misma semana. Hay que tener una foto carnet a mano o pagar 5 euros por la tira de seis fotos en las máquinas automáticas tan típicamente parisinas. Este pase sólo sirve si se está en París de lunes a domingo, si uno llega un jueves, por ejemplo, no conviene usarlo ya que de comprarlo, expirará igualmente al finalizar el día domingo. Otra opción es comprar diez tickets de metro juntos, que salen 12.70 euros, mientras que el simple cuesta 1.70. También están las bicicletas públicas, las Vélib. Sergio me prestó su pase, así que, siempre que usara una por menos de 45 minutos, era gratuita. La clave estaba en ir cambiándolas cuando estamos cerca de cumplir el tiempo, en los distintos puntos, que nunca están muy alejados unos de otros. Mis viejos también sacaron un par de bicis un día, y pagaron alrededor de 15 euros cada uno por tres horas de uso. Les hubiera salido más barato si las cambiaban cada media hora, pero no quisieron tomarse la molestia.

Comidas: París es una ciudad cara para comer en restaurantes e incluso en locales de comida rápida o con pocas pretensiones. El döner kebab rara vez bajará de los 4.50 euros. Un crepe de Nutella sale alrededor de 3 euros. Los paninis o crepes salados están entre 3.50 y 5 euros. Lo mejor es comprar comida en el supermercado. Hay Carrefour, Monoprix y G20. Los mejores momentos gastronómicos fueron los dos picnics que hicimos en el Campo de Marte, casi abajo de la Torre Eiffel. En París, capital de un país famoso por su adicción a los quesos, se puede encontrar 250 gramos de queso Brie, Camembert o Roquefort por entre 1 y 2 euros. La gloria misma.

Excursiones: mis padres tomaron uno de los paseos en barco que comienza en el Sena y termina en Parc de la Villete, pasando primero por un túnel hasta desembocar en el canal San Martín, pagando 18 euros cada uno. Otra excursión típica estando en París es visitar el castillo y los jardines de Versalles. Se puede ir en el tren de cercanías RER. Nosotros no fuimos. Sí visitamos La Defense, una zona financiera fuera de los límites de París pero pegada a la misma, al otro lado del Sena, se puede llegar en la línea 1 de metro, es la última estación. Es el único lugar donde se pueden ver rascacielos y edificios modernos, que están prohibidos dentro de los límites de París. Desde el Arco de la Defensa se puede caminar recto durante casi 10 km hasta llegar a la pirámide del museo Louvre, pasando por el Arco del Triunfo, la avenida Champs Elysées, la plaza de la Concordia y los Jardines de las Tullerías.

Atracciones pagas y gastos extra: subir hasta lo más alto de la Torre Eiffel sale 11 euros por persona. La alternativa económica es subir a pie hasta el segundo mirador, por 5 euros. Para tener una buena vista panorámica y gratuita de la ciudad, se puede subir hasta el último piso de las Galerías Lafayette que están cerca de la Ópera Garnier. El Louvre es gratuito el primer domingo de cada mes, y los viernes de cada semana después de las 18 horas para los que tengan 25 años o menos. París tiene muchísimos baños públicos automáticos gratuitos, a diferencia de las ciudades alemanas.

Transporte hacia el siguiente destino: de París nos fuimos a Amsterdam, en un autobús nocturno de la empresa británica Megabus. Salimos a las 23.30 horas y llegamos a la capital holandesa a las 6.40 de la mañana siguiente. El boleto nos costó 20 libras esterlinas por persona, alrededor de 25 euros.

Presupuesto Europa Occidental (6)

 

Ámsterdam

Alojamiento: en esta ciudad usamos AirBnb. Básicamente, es pagarle a una persona que quiere alquilar una habitación sobrante en su departamento. Es casi como un Couchsurfing pago. La diferencia fue que arreglé con el propietario por afuera de la página web, para ahorrarnos ambos la comisión del sitio. Le alquilamos dos habitaciones de su departamento de tres ambientes. La más grande y cómoda, por 260 euros las cinco noches. La otra, en el ático y más chiquita, por 210 euros. Teníamos las llaves para ir y venir a gusto, más el derecho del uso de la cocina del departamento.

Transporte público: es carísimo. Ámsterdam tiene colectivos, metro y tranvías, siendo estos últimos los más usados por los visitantes ocasionales. El pasaje simple cuesta 2.80 euros y tiene una hora de validez. La tarjeta diaria de 24 horas de validez cuesta 7.50 euros. Hay también pases de 48, 72, 96, 120, 144 y 168 horas, que cuestan, en proporción, sensiblemente menos que sacar todos los días el de 24 horas.

Comidas: Holanda es carísima para comer, pero hay un salvavidas. Por todos lados encontramos supermercados de la cadena Albert Heijn, con productos propios muy económicos. El hecho de contar con cocina en el departamento fue una gran ventaja, ya que hacíamos las tres comidas ahí comprando del super. Ocasionalmente, alguna que otra vez, salió el tradicional döner kebab a 4 o 4.50 euros. No sé bien el porque pero hay en Ámsterdam cantidad de restaurantes argentinos o que se hacen llamar argentinos, ¿será por la reina argentina Máxima Zorreguieta?

Excursiones: un día compramos el Amsterdam & Region day card por 13.50 euros por persona y nos fuimos en colectivo a recorrer Zaanse Schans, un predio similar a lo que en Argentina es la “Pequeña Holanda”, con casitas tradicionales y molinos de viento. Eso por la mañana. Luego, visitamos la costera localidad de Zaandvoort, la playa de Ámsterdam, a poco menos de una hora del centro. Otro día fuimos a Haarlem, una pequeña ciudad a menos de veinte minutos en tren. Pagamos 9 euros por persona por el pasaje ida y vuelta desde la estación Amsterdam Centraal.

Atracciones pagas y gastos extra: la entrada a la catedral de Haarlem costó 4 euros por persona y resultó ser una visita muy interesante y recomendable, con folleto explicativo incluido. La casi obligada visita a un coffeeshop implica pagar desde 3 euros en adelante -más bien alrededor de 5.50- por un “joint pure skunk” o casi lo mismo por un “pure hash”. Otra buena inversión para pasar una estupenda tarde es comprar entre dos personas una caja de 20 gramos de trufas u hongos alucinógenos (18 euros), ingerirlos según las instrucciones de los empleados del local y dirigirse al Vondelpark o algún gran parque similar. Nosotros adquirimos los Atlantis y recomendamos ardientemente la experiencia. El relato de Florcita en primera persona aquí.

Transporte hacia el siguiente destino: esta parte fue durísima sentimentalmente. En Amsterdam fue donde finalmente nos dividimos: mis viejos se fueron para Bruselas (Bélgica) y nosotros, un día después, nos tomamos el vuelo a Oslo (Noruega). El pasaje en autobús, con la empresa Megabús, de Ámsterdam a Bruselas, les costó 6.50 libras esterlinas -alrededor de 8 euros- a cada uno. Nuestro vuelo con la compañía escandinava SAS, de Amsterdam Schiphol a Oslo Gardermoen salió 65 euros por persona, comprado con varios meses de anticipación.

Presupuesto Europa Occidental (7)

 

Oslo

Alojamiento: hicimos dos noches de Couchsurfing en lo de Hakon, un noruego de mediana edad, que vivió muchos años en Japón y resultó ser una persona cálida y entrañable. Su departamento quedaba a pocos metros de la estación central de Oslo, donde nos dejó el tren que venía del aeropuerto, así que fuimos caminando. La alternativa era dormir en la calle, puesto que el precio de cualquier tipo de alojamiento en esta ciudad es ofensivo, inasumible, prohibitivo y descabellados.

Transporte público: desde el aeropuerto Gardermoen hasta la estación Oslo S. tomamos el tren regional de la empresa NSB, que pasa cada media hora y tarda alrededor de veinticinco minutos en hacer el recorrido. El pasaje de ida, por persona, cuesta 90 coronas, unos 11 euros. Una locura, sí, pero peor es el tren express Flytoget, que sale 150 coronas… En cuanto a buses urbanos, metro o tranvía, mejor ni enterarse cuanto cuesta el billete. Nosotros recorrimos la ciudad a pie y se puede abarcar mucho sin problemas incluso en un sólo día, sin necesidad de tomar ningún transporte.

Comidas: Oslo es complicada. Los precios de casi todo son una locura. Nosotros zafamos dos almuerzos comprando sendos paninis en 7 Eleven, pagando casi 7 euros por cada uno. La primera cena corrió a cuenta de Hakon, que nos cocinó una especie de revuelto gramajo, muy rico. Nos correspondió a nosotros hacernos cargo de la segunda cena. Fuimos al supermercado Rimi (si, el mismo que nos había alimentado durante nuestro paso por los países del Báltico) y compramos ingredientes para hacer pasta con salsa rosa. Los productos propios del supermercado son extremadamente más baratos que los de marca, sin gran diferencia en la calidad, al menos ante nuestros ojos. También allí compramos comida para el viaje en avión a Bangkok.

Excursiones: ninguna, sólo estuvimos un día y medio en la ciudad.

Atracciones pagas y gastos extra: ninguno.

Transporte hacia el siguiente destino: el día 3 de septiembre a las 14.40 horas, tomamos un vuelo desde el aeropuerto de Gardermoen con destino a Bangkok (Tailandia). Pagamos por el mismo 270 dólares por persona, sólo ida, comprado con gran anticipación. El viaje duró poco más de once horas. La aerolínea -low cost- que nos transportó fue Norwegian Air Shuttle. Si bien no sirven refrigerio gratuito, a diferencia de otras empresas de bajo costo, permiten que uno se lleve la vianda a bordo. El avión es moderno, un Boeing 787 Dreamliner, con asientos cómodos y pantallas para ver películas, jugar y escuchar música.

Presupuesto Europa Occidental (8)

Flor

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