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Rusia en el siglo XX: contexto social y político para entender la URSS

Si tenés planeado conocer Rusia, ya sea haciendo el Transiberiano o un viaje breve, este post te puede ayudar a ponerte en contexto para que no te pierdas de nada. O mejor dicho, para que te pierdas de lo menos posible, ya que con una barrera idiomática y cultural tan compleja, es muy posible que muchas situaciones o escenarios escapen a tu radar.

Rusia es un país profundamente conflictuado desde su propio origen. Los rusos, ya sea por malas decisiones o por alguna especie de karma, no han podido jamás a través de su historia liberarse de sus gobernantes y dictadores sangrientos, corruptos, y en el mejor de los casos, ineptos. Ni siquiera hasta hoy.

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Los eventos modernos que moldearon a Rusia (y en consecuencia, al mundo) comienzan con la caída de la dinastía Romanov. El descontento popular que el último zar, Nicolás II, venía ganándose gracias a su incapacidad política y su postura represiva contra todo lo que significase la opinión del pueblo (casi siempre desfavorable para él), se acrecentó durante las primeras dos décadas del siglo XX. Los trabajadores industriales de las grandes ciudades, si bien no eran mayoría en una Rusia esencialmente rural, estaban cada vez más inclinados hacia las ideas marxistas predicadas por Lenin en fábricas y reuniones clandestinas. Mientras tanto el campesinado, la fuerza de trabajo más tradicionalmente rusa, era ignorado por el Estado y mantenido en las más pobres condiciones de vida. La entrada en una guerra perdida con Japón, la hemofilia mortal del zarévich Alexei (único hijo varón de la familia Real, y por ende, único heredero al trono), el atraso industrial de Rusia en comparación con las potencias europeas, las huelgas continuas, un intento de derrocamiento en 1905 y la militarmente mal preparada entrada en la Primera Guerra Mundial, ayudaron a minar la confianza de Nicolás II en sí mismo y la poca fe que al pueblo le quedaba en la monarquía. La participación en la Primera Guerra fue especialmente dura para Rusia: el Ejército se llevó a 15 millones de hombres dejando una sociedad casi totalmente desprovista de su población masculina además de abuelas, madres e hijas desamparadas. Los precios de los productos subieron como consecuencia del desabastecimiento, y los ferrocarriles, ya de por sí en condiciones bastante precarias, terminaron por deteriorarse. Luego de mucha presión social, Nicolás II abdicó en febrero de 1917, formándose así un Gobierno Provisional al mando de Alexander Kerenski, un socialista moderado que se oponía a la monarquía pero cuyos intereses no eran muy diferentes de los de la burguesía en el resto de Europa. Kerenski pone a Nicolás II bajo arresto domiciliario junto a la zarina Alexandra, sus  cuatro hijas y el zarévich Alexei, pero su gobierno es ineficiente y débil, y en octubre de 1917 los bolcheviques toman el poder desde San Petersburgo mediante la Revolución de Octubre. Se crea el primer Estado marxista del mundo, al mando de Vladimir Illich Lenin. Su mano derecha es el teórico Trotsky, y Stalin, más agitador que intelectual, espera en las sombras su turno. En abril de 1918 la Cheká (servicio de inteligencia del nuevo poder bolchevique) ejecuta a Nicolás II y toda su familia en la casa del comerciante Nikolai Ipátiev en la ciudad de Yekaterimburgo.

Lenin se enfrenta a una Rusia absolutamente arrasada por la pobreza, el atraso y la guerra, y gobierna con mano cada vez más dura y autoritaria. Justo lo contrario de lo que se le había prometido al proletariado que sustentó la revolución: por eso hoy en día algunos historiadores hablan de la revolución traicionada. El marxismo-leninismo demostró ser, finalmente, una versión totalitaria y distorsionada del marxismo, que propone originalmente que el poder se construye desde abajo hacia arriba, y no al revés. Lenin, habiendo estudiado a fondo a Marx, sabía que el comunismo no era una condición que una élite intelectual debía bajarle al pueblo, pero pensaba que “el comunismo no llegaría ni en 300 años” si el pueblo ruso hubiera sido dejado a sus propios medios para arribar a una sociedad desclasada*. Otra contradicción del marxismo-leninismo ruso fue que el socialismo había sido instaurado inmediatamente luego de la caída de la monarquía, salteándose completamente el paso por un sistema capitalista, que es lo que Marx aspiraba a resolver mediante su idea de comunismo. Algunos grupos de la izquierda no bolchevique argumentaron que Rusia debería haber transitado algunas décadas de capitalismo antes de imponer el comunismo a un pueblo totalmente ajeno a conceptos como empresas transnacionales, plusvalía, globalización, reinversión de capitales o medios de producción manejados por la burguesía industrial, pero todo eso habría tomado demasiado tiempo.

* Llegar al comunismo
Marx planteaba al capitalismo como la “dictadura de la burguesía”. Pensaba que para abolir este sistema, la sociedad debía instaurar el socialismo, que sería la dictadura del proletariado o democracia obrera (el proletariado y los trabajadores industriales son el elemento central del marxismo). Avanzado el socialismo, cuando la burguesía fuera eliminada completamente, el Estado, ya obsoleto y sin razón de seguir existiendo, se marchitaría y se podría pasar así a una sociedad sin clases y sin jerarquías, el comunismo puro en el que todos darían según sus capacidades y recibirían según sus necesidades.

Mientras el pueblo soviético vive en las mismas condiciones opresivas que durante el zarismo, la salud de Lenin se deteriora y, ante la creciente influencia de Stalin en el partido, Trotsky va perdiendo fuerza y sus posibilidades de suceder a Vladimir Illich se esfuman rápidamente. Antes de morir, Lenin escribe un documento para alertar al partido sobre la creciente autoridad de Stalin y sus ambiciones por el poder, pero luego de su fallecimiento en 1924 la carta “desaparece” en la primera muestra de control de la información que sería luego una de las cualidades más características del estalinismo.

El padre del primer Estado marxista del mundo es velado por millones de rusos y, en contra de sus deseos en vida, posteriormente su cuerpo es faraónicamente dispuesto en el famoso mausoleo de la Plaza Roja de Moscú. Misteriosamente, Trotsky está ausente durante este período. Con Lenin fuera del camino ya nada impide a Stalin hacerse con el control del partido y del poder, y asume el puesto de Secretario General de la Unión Soviética con la ayuda de Kaménev y Zinóviev, a quienes más adelante expulsa del partido y años más tarde, durante las purgas que realiza dentro del partido y el ejército, ejecuta luego de someterlos a juicios falsos en los que son obligados a confesar todo tipo de “crímenes contra el Estado” que jamás cometieron.

Las libertades de pensamiento y expresión se achican hasta desaparecer, pero dos aspectos de la vida que sí progresan con Stalin son la industrialización del país y el nivel de alfabetismo de la población, aunque la educación siempre es utilizada al servicio de la propaganda y la divinización de su figura.

Como persona, Stalin es llevado por sus propios sentimientos de inferioridad, y desde joven se siente discriminado por su acento georgiano. A nivel ideológico y teórico es un ser precario e ignorante pero con mucha astucia. Tergiversa totalmente el mensaje del marxismo-leninismo a su conveniencia y propone construir el “socialismo en un solo país”, negando completamente la idea leninista de una revolución socialista en toda Europa, sin la cual el socialismo en Rusia se vería erosionado a fuerza de aislamiento político.

Luego de los horrores, las purgas, el revisionismo histórico, la persecución religiosa y étnica de todas las minorías no rusas, la destrucción de monumentos religiosos, el terror, la extorsión al resto de las repúblicas soviéticas, la hambruna premeditada en Ucrania (el Holodomor), la negligencia y la debilitación completa de la sociedad en todas sus capas, Stalin finalmente muere tras cuarenta años de fosilización en el poder. Por más increíble que suene, millones de rusos lo lloraron, y su cuerpo hasta fue exhibido en la vidriera de la demagogia de la Plaza Roja, al lado de Lenin. Más adelante Khrushchôv hizo que el cadáver del temido dictador fuera retirado del Mausoleo de Lenin y enterrado en la muralla del Kremlin adyacente, donde actualmente se encuentra junto a otros “héroes” soviéticos. Esta iniciativa fue parte de su política de desestalinización; la marca registrada de su mandato. Krushchov se encargó de borrar la memoria de su antecesor, pero puso menos energías en la construcción del futuro prometedor que Rusia estaba necesitando. En sus tiempos la Unión Soviética envío al primer ser humano al espacio, el famoso y condecorado por todas las naciones pro-comunistas Yuri Gagarin, seguido más tarde por la primera cosmonauta mujer, Valentina Tereshkova. Pero con más espíritu positivo que aptitud política, no acumuló muchos más logros para la URSS, e incluso se lo recuerda burlonamente por el fallido experimento agricultural de introducir el maíz en los suelos soviéticos, dañando una enorme porción de las tierras cultivables de Kazajistán.

Khrushchôv fue amablemente depuesto por Leonid Brezhnev y sus aliados políticos, pero su gobierno no fue más satisfactorio que el de su antecesor de sangre ucraniana. Absolutamente conservador y reacio al cambio, listo para eternizarse en el gobierno sin arriesgar nada, llevó a la nación soviética a un terrible estancamiento mientras él y sus funcionarios protegidos se enriquecían a costas de un pueblo al borde del abismo económico y social.

Brezhnev fue reemplazado en su cargo como Secretario General de la URSS por Mikhail Gorbachov luego del breve y poco destacable mandato de Yuri Andropov, ex jefe de la KGB. Gorbachov llegó al poder con una serie de ideas que, para los estándares de la Rusia soviética, más que liberales eran directamente revolucionarios: apertura de la economía hacia un modelo de mercado (glasnost), perestroika y flexibilización del sistema fueron algunos de los conceptos incorporados al diccionario político. Pero el marco social e histórico en el que insertar estos términos extraños y novedosos era más que complejo, y pronto comenzó a quedar en evidencia que nada de esto era compatible con la filosofía del régimen soviético. Era realmente imposible mantener la intransigencia ideológica cuando lo que se buscaba justamente era relajar las tensiones y abrir unas relaciones comerciales más estrechas y amenas con el exterior para poder participar del panorama económico internacional. El error monumental en la manipulación desastrosa del accidente de Chernóbil y la presión del Oeste para reunificar Alemania fueron grandes determinantes en lo que fue finalmente la disolución de la Unión Soviética, que dio paso a la creación de la Federación Rusa.

Así terminó todo: un final abrupto e inesperado para un régimen que parecía que iba a ser eterno, que siempre avanzó a los golpes (dándolos y recibiéndolos), y que por cada paso adelante daba dos hacia atrás. La falla fundamental de la Unión Soviética estuvo en combatir la existencia del Estado mediante el Estado. ¿Fue el comunismo soviético realmente representativo del comunismo pensado por Marx? Sí y mil veces no. Sí, solamente porque tomó el poder mediante la revolución y por la fuerza, destruyendo el orden imperante. No, porque no contó con el proletariado industrial con que sí contaba el resto de Europa como consecuencia de la consolidación de la burguesía, no construyó el poder desde abajo hacia arriba sino que delegó el pretendido cambio social en un grupo reducido de intelectuales, no resolvió la cuestión de la autoridad estatal y nunca arribó a una sociedad igualitaria. No, porque embruteció, empobreció, politizó, burocratizó, militarizó, aterrorizó, esclavizó y perpetró la más grave de las traiciones de que puede ser autor el humano que se llama a sí mismo socialista: le mintió al pueblo y lo manipuló.

Rusia es un país complejísimo que todavía lleva consigo las heridas de su pasado, y me parece importante entender lo básico de su historia para que una vez de viaje todo lo visto y visitado tenga un poco más de sentido. Este es un resumen que espero que dé pie a investigar más a quienes lo lean y sientan la picadura del bichito de la curiosidad. A mí personalmente, la historia de la Unión Soviética es un tema que me apasiona.

Flor

Flor

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