Impresiones de una semana en Sidney

Impresiones de una semana en Sidney

El 10 de septiembre arribábamos a Sidney, Australia. Mañana, 17, partimos a las 19:00 horas en micro rumbo a Melbourne, ciudad que por diversos motivos elegimos para instalarnos durante la primera mitad de nuestra estadía para trabajar.

Tengo que decir que Sidney es una ciudad mucho más hermosa de lo que esperaba, realmente esperaba encontrar una ciudad estándar sin nada que llamara la atención más que la clásica postal de la Opera con el Harbour Bridge detrás, pero la verdad es que esta primera semana en Australia me sorprendió muy gratamente. Sí; hasta me atrevo a afirmar que me enamoré más fuerte que de cualquier otra ciudad europea.

 

Entre las cosas que más me llamaron la atención puedo contar:

– La amabilidad de la gente. los sydneysiders pueden parecer muy superficiales, siempre preocupados por el aspecto físico y las posesiones materiales, pero también son extremadamente amables con los recién llegados como nosotros (y entre ellos mismos). Preguntando direcciones en la calle, abriendo una cuenta en el banco, haciendo las compras en el supermercado, los habitantes de la ciudad siempre te van a recibir y atender con una sonrisa y van a despejar tus dudas lo mejor que puedan, siempre en el más amigable de los tonos.

– La consideración hacia el otro: ayer nos subimos al colectivo 389 que nos lleva hasta la terminal de Bondi Junction, y vimos que una persona mayor subía algunas paradas después de nosotros. Me detuve a observar cómo el chofer esperaba a que el señor terminara de validar su ticket y de sentarse para recién arrancar el bus (sé que me leen personas de Latinoamérica y de otras partes del mundo, pero no estoy loca; esto me llama la atención porque en Argentina no pasa).

– Todo está hecho para simplificarte la vida: los colectivos tienen frecuencias extra en horas pico para alivianar el caudal de pasajeros, los parques tienen bebederos con carteles que instan a recargar las botellas para evitar contaminar y gastar menos en comprar agua embotellada, en los micros cada asiento tiene su timbre para que uno no tenga que pararse antes de tiempo, los supermercados tienen un sistema de auto-pago para evitar largas filas cuando se compran pocos productos, en los bancos no existen las colas ni en hora pico, los cambios de ruta de los colectivos son informados en las carteleras y hasta en los sitios de internet de las empresas de transporte de la ciudad detallando los caminos alternativos, las calles están minadas de baños públicos limpísimos y gratuitos, y un sinfín de otros ejemplos.

– Crisol de etnias: en esta ciudad se puede encontrar todo tipo de gentes, idiomas y comidas. Indios, vietnamitas, chinos,  japoneses, musulmanes, tailandeses, coreanos, europeos variados y latinoamericanos son algunos de los grupos étnicos que se distinguen con más facilidad por las calles de Sidney. Esto es especialmente provechoso a la hora de comer, ya que hay innumerables opciones para deleitarse con sabores de todas partes del mundo.

– QUE TODO ES CARÍSIMO: este no es un punto positivo pero es lo que nos parece, por lo menos a nosotros que cuando viajamos estamos acostumbrados a pagar los precios asiáticos o europeos que generalmente son sumamente accesibles. Supongo que sólo será hasta que consigamos trabajo, ya que momentáneamente nuestro capital disminuye en lugar de aumentar, así que hay que cuidar los recursos. También influye el hecho de que el nivel de ingresos en Australia es bastante alto. De todas formas Buenos Aires no es mucho más barato que Sidney; de hecho viviendo en América del Sur estamos pagando precios de primer mundo por todo lo que consumimos, pero como digo, hay una gran diferencia entre viajar por Europa y viajar por Australia en términos monetarios.

– La abundancia de parques y espacios verdes dispersos por toda la ciudad: no se trata sólo de simples plazas, sino de verdaderos pulmones verdes gigantes que sirven para tomarse un descanso del concreto. Llenos de bancos, zonas de descanso, bebederos para personas y mascotas, lagos y hasta una pequeña muestra de la avifauna local (gaviotas, ibis blancos, loros coloridos), estos parques son el sitio perfecto para recargar energías o para canalizarlas (la enorme cantidad de chinos haciendo taichi en estos espacios verdes no me deja mentir).

 

Así que esta es mi impresión, un poco resumida, de nuestra semana en la hermosa ciudad de Sidney, que estaremos abandonando en algunas horas. Pero nos quedamos tranquilos porque vamos a volver a reunirnos con ella, seguramente un tiempo antes de partir de Australia rumbo a Nueva Zelanda hacia el final de nuestra visa de trabajo y vacaciones.

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Flor

Flor

1 comentario

  • Liliana M. Wallinger
    septiembre 16, 2013 en 9:09 am

    Exitos para los dos en esta nueva etapa de sus vidas. Los acompañamos siempre. Todo mi cariño . Muy lindo tu relato resumido de la primer semana y las fotos que publicaron excelentes.

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