Tallinn y la Europa Medieval

Tallinn, mi primer contacto con Europa medieval

Estonia, nuestra puerta a Europa viniendo desde Rusia, y un nuevo país para agregar a la lista de lugares que estamos conociendo por primera vez.

Primer momento de felicidad: cruzar la frontera con Rusia y ver una vez más en el pasaporte ese sellito mágico que indica que ingresamos a la Unión Europea. Para los que nos gusta Europa, éste continente es todo lo que soñamos y más. Martín y yo somos unos eternos enamorados de Europa.

Segundo momento de felicidad: empezar a ver todos los carteles y señalizaciones en estonio. ESTONIO, un idioma del que no sé ni una sola palabra. Creo que sé tanto de estonio como de armenio o croata; o sea, cero.

Después de esto, la alegría solo fue en aumento (igual que el sueño, porque en el incomodísimo viaje nocturno no pudimos dormir casi nada). Llegamos a la estación de micros de Tallinn y me invadió el recuerdo de esas terminales de autobuses europeas súper limpias y con interiores minimalistas, decorados generalmente con uno o dos colores que haciendo juego. Para quienes tengan ganas de recordar un dato inútil, en la estación de Tallinn predominan las formas de rombitos y el color naranja.

Eran las 6 y media de la mañana, nadie en la calle, había sol y la temperatura era levemente fría así que imaginamos que los días iban a ser bastante lindos. Tomamos el tram por un par de estaciones hasta nuestro hostel, y de entrada una señora nos indica en inglés cómo teníamos que hacer para pagarlo, dejando el cambio justo en una bandejita de metal para que el conductor nos cobrara y dejara en el mismo lugar los tickets. Nada que ver con Rusia, donde a la gente que habla inglés hay que buscarla atrás de los muebles, porque en la calle ni hablar.

El hostel (llamado Rottermani, ubicado en la calle Roseni altura 9) es muy lindo y barato (10EUR por persona), cercano al casco antiguo de la ciudad. Nos alojamos en una habitación compartida con otras cuatro camas, todas muy cómodas, y dentro de la habitación hay un cuarto con ducha. Rarísimo esto para un hostel. En el precio que abonamos por tres noches está incluido el uso de sauna y jacuzzi, también algo muy inusual. Aprovechamos que todavía era bastante temprano y nos tiramos a dormir unas horas, porque el viaje en micro nos había dejado muertos.

Lo primero que hicimos este primer día fue recorrer la ciudad antigua, que me pareció un sueño porque antes de Tallinn, nunca había conocido una ciudad medieval. Seguro habrá otras más imponentes en Europa, pero esta es hermosa de día y de noche.

DSCN9418

DSCN9430

DSCN9415

Vanalinn es el nombre del casco antiguo y es casi lo único que no hay que perderse en Tallinn. Calles empedradas, antiguos almacenes e iglesias de piedra se encuentran rodeados por una gran muralla con torres de vigilancia cada pocos metros. Incluso hay una farmacia que está en actividad desde principios de año 1400, por lo que se cree que es la primera farmacia que hubo en Europa. Con todo esto viene el agregado de los grupos turísticos encabezados por sus guías, y toda la parafernalia turística que se suele armar alrededor de las ciudades europeas muy visitadas, cosa que creo que le saca un poco de magia a los lugares. Pocas cosas son tan molestas como el turismo masivo; me pregunto qué sentirán los habitantes de estas ciudades al ver el lugar donde viven convertido en una feria de atracciones que nunca termina.

DSCN9260

DSCN9324

DSCN9111

DSCN9334

DSCN9187

Algo que me enamoró de Vanalinn fueron los cartelitos de los negocios, de imitación estilo medieval muy simpática, como éstos:

DSCN9137

DSCN9439

Otro detalle: Tallinn explota en población de gaviotas, que llenan el cielo de chillidos insoportables durante todo el día.

Mientras estuvimos en Tallinn tuvimos la suerte de coincidir con una pareja estonia que trabajó con nosotros en Australia y de quienes nos hicimos amigos, Riho y Eli, que justo interrumpieron su visa de trabajo allá para volver a su casa por dos semanas, tomándose unas vacaciones en Tailandia e Indonesia en el medio. Nos pusieron al tanto sobre las novedades del resort en Groote Eylandt después de que nos fuimos; según nos dijeron ya no queda ninguno de nuestros excompañeros trabajando ahí, salvo un holandés. Y el manager que nos echó sigue tomando malas decisiones.

Respecto de Tallinn, nos contaron algo muy gracioso, y es que el gobernador de la ciudad es una persona desagradable a la que nadie quiere, “sólo lo votan los viejos y los rusos”. Parece que los votos de estos dos grupos se ganan repartiendo merchandising y cositas de colores, y ningún estonio está de acuerdo con lo que propone: acercarse a Rusia. Como a muchos estonios, a Riho y a Eli no les gustan mucho los rusos por su comportamiento, pero la realidad es que en Estonia son una “minoría” bastante grande. En Tallinn hace falta entrenar mucho el oído para poder escuchar hablar estonio, porque lo que se escucha mayormente en todos lados es el ruso. Una invasión. Después de haber hablado con rusos sobre esto sabemos que les encanta Estonia y se preguntan por qué no pueden hacer de Rusia un lugar más “civilizado” como los países de Europa. Además la visa para ingresar a la Unión Europea es muy fácil de obtener para los rusos si la tramitan en San Petersburgo, donde se puede gestionar en menos de una hora.

Otro gran momento de felicidad fue en el supermercado. Algo tan simple como las compras para el desayuno y la cena, en Europa es como un paseo en unicornio a través de un mundo de sueños y colores. Primero porque los precios son excesivamente bajos gracias a las ofertas de los supermercados y a que de por sí muchísimos productos son muy baratos, y segundo porque en estos supermercados podemos encontrar todo lo que no vemos ni en Argentina, ni cuando viajamos por otros lugares como Asia. En Singapur o Malasia, por ejemplo, un bien tan común como el queso es un producto de lujo, y por consiguiente, bastante caro. La leche también es cara, y el pan, por falta de popularidad, brilla por su ausencia. Pero no acá, donde los bienes de consumo básicos como leche, frutas, cereales, jugos, chocolates (sí; el chocolate es vital, ¿o no?) y demás, pueden conseguirse por menos de un euro en la mayoría de los casos. También hay más caros, obviamente, pero son muy raros los casos en que no se pueda conseguir un producto de calidad por 90 centavos o menos. En Tallinn hemos encontrado chocolates Milka y cervezas y cidras de distintas frutas desde 75 centavos hacia arriba.

DSCN9330

DSCN9402

En Tallinn, fuera del casco antiguo, otros lugares que se pueden visitar son:

La Biblioteca Nacional de Estonia. Fuimos a recorrerla re contentos, bien nerds.

Me encantan las bibliotecas y en Rusia no pudimos visitar ninguna, porque nos ponía de mal humor la ceremonia de pasar por el detector de metales y toda la paranoia que tienen los rusos con el tema de la seguridad. La biblioteca es gigante y por dentro parece una construcción medieval, aunque realmente es nueva, inaugurada durante los ’90. Es un lugar ultra silencioso, les puedo jurar que en las salas de lectura no se escucha ni un solo sonido. Cada disciplina tiene su sala y se pueden encontrar, en varios idiomas como estonio, ruso, inglés y alemán, libros sobre botánica, biología, astronomía, ciencias espirituales y meditación, ejercicio físico, jardinería, matemática, física, química, historia, geografía, cine, fotografía, arquitectura y casi cualquier otra temática digna de figurar en una biblioteca.

DSCN9255

La residencia del Presidente de Estonia, ubicada en una zona súper tranquila rodeada de parques.
La playa de Pirita, que a los estonios les gusta bastante porque está más limpia que las playitas del centro de la ciudad. A nosotros no nos dio el tiempo para verla.

El barrio de Kalamaja, donde se ubican antiguas casas que pertenecieron a comerciantes y pescadores. Kalamaja nació durante el siglo XIV gracias a su actividad comercial del cercano Puerto de Tallinn. Se caracteriza por sus casitas y departamentos bajos, todos hechos de madera, y por ser una zona tranquilísima y alejada de todo el bullicio turístico del centro.

Flor

Flor

Leave a Comment

Show Buttons
Hide Buttons