Rusia en tren (11): Kazán

Rusia en tren (11): Kazán

Para cortar un poco con la monotonía del relato día por día, decidí empezar a contar los lugares de otra forma.

Kazán es una ciudad hermosa y la que más nos gustó de todo Rusia, sin contar San Petersburgo que aún no conocemos (pero creemos que nos va a volar la cabeza, según lo que los propios rusos nos dicen).

Está cruzada perpendicularmente, desde el Kremlin hasta la avenida principal, Pushkina, por un canalcito muy pintoresco en torno al que se levantan edificios muy ornamentados en colores pastel. El canal desemboca en un amplio estanque que es la continuación del río Volga, y que también constituye otro hermoso paseo, especialmente con los días de verano llenos de sol. Nos dimos cuenta de que el verano le cambia mucho la “cara” a las ciudades rusas: cuando recién llegamos era primavera e incluso en esta época los días todavía eran bastante fríos, muchas veces nublados y lluviosos, dándole a las urbes un aspecto muy triste. Es increíble cómo esto también influye en el ánimo de uno y lo pone en un estado melancólico. Pero cuando llega el verano, es algo muy enternecedor y divertido ver cómo los rusos se “enloquecen”, y salen re felices a tomar cerveza a los parques, andan con el torso desnudo con 15º de temperatura, o ante el mínimo amague de calorcito fuerte van a tomar sol a playas de aguas de sospechosa radiactividad.

El Kremlin de Kazán con su imponente mezquita de Kul Sharif (click acá para leer sobre ella) es una de las postales más lindas que la ciudad tiene para ofrecer. Otras construcciones muy vistosas son las iglesias ortodoxas que están dispersas por la ciudad fuera del kremlin, y el gigantesco Ministerio de Agricultura, llamado “Palacio de los granjeros”, cuya parte trasera está adornada con unas interesantes figuras de leopardos alados a modo de gárgolas.

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La mezquita de Kul Sharif

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La peatonal de la ciudad es otro paseo muy popular entre los habitantes de Kazán, que la inundan especialmente durante los días de fin de semana. Este es el lugar donde todos los artistas callejeros buscan ganarse unos rublos; hay gente haciendo tatuajes de henna y rastas, otros tocando instrumentos y cantando, vendedores de artesanías, y un grupito de músicos ecuatorianos (les preguntamos y nos dijeron que eran de Quito) tocando sus melodías andinas y vendiendo discos a 300 rublos, con bastante éxito como pudimos comprobar. Todos les compraban. Pero ya de tanto ir y venir por esta peatonal se te queda grabado el sonido de la quena, porque están casi las 24 horas tocando en la calle.

A 10km del centro de la ciudad, casi una media hora hacia las afueras en el autobús número 2 que pasa por enfrente de la estación de trenes, está la inacabada Iglesia de todas las religiones, lamentablemente bajo construcción y en una zona que tampoco está muy buena. Su arquitectura replica el estilo de San Basilio, con cúpulas de todos colores y estampas sobre las que se erigen distintos símbolos como cruces, estrellas de David y medias lunas islámicas, conformando una postal linda por lo incongruente que es. Cerca de la entrada de la iglesia, a la que aún no se puede acceder, hay una estatua de Buda, y detrás un mural que representa con pequeños azulejos otros credos como el taoísmo y el sintoísmo, que no son exactamente religiones.

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Un señor tártaro

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Hermosísima Kazán

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Las noches blancas de Rusia

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Luna de Kazán

Algo que sí o sí hay que ver estando en Kazán es el kremlin de noche, especialmente por la forma en que se ilumina la mezquita de Kul Sharif. Es una imagen increíble, y más porque en esta época del año oscurece tan tarde, que a las 11 de la noche parte del cielo ya es nocturno y otra parte aún no; el degradé de colores yendo del celeste levemente verdoso al azul oscuro, y más si hay una o dos nubes, es impactante.


 

Próxima parada: ¡Moscú!

Flor

Flor

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