Mi primera vez con Transilvania (III): alabanza del kürtőskalács

Mi primera vez con Transilvania (III): alabanza del kürtőskalács

La primera vez que te vi fue en Nueva Zelanda
Te vendía una señora húngara en un food truck color lavanda
No había nadie comprando pero yo no fui a los demás carritos como el resto
Yo me quedé en el puestito de kürtőskalács pensando a ver qué onda con esto
paragraph space
Dije “kürtőskalács, loco, ¡la verdad que sos impronunciable!”
Luego mis palabras quedaron sepultadas bajo tu sabor tan agradable
Te pido perdón por enojarme con ese nombre tan horrible que tenés
Ahora compro tantos kürtőskalács que no llego a fin de mes
paragraph space
En Transilvania no estabas relleno como en Christchurch y me decepcioné
Pero eso solo fue hasta que te comí con azúcar y pedacitos de nuez
Fue en un parquecito de Cluj Napoca, lo recuerdo como si hubiese sido justo hoy
Tu masa dulce y suavecita cambió totalmente la persona que soy
paragraph space
Es una lástima que sólo te vendan en Europa Oriental
Vi tutoriales en Youtube para cocinarte en casa con una lata de metal
Pero no hay caso, los utensillos para prepararte son muy específicos
No hay forma de imitar procedimientos tan magníficos
paragraph space
Tu cocción es alrededor de un cilindro de madera que gira despacio
Sobre las brasas naciendo, como el bebé cósmico en Odisea del Espacio
Estabas un poco caro, lo admito, por vos pagué diez lei
Pero ya en mi condición de adicta te hubiese pagado veintiséis
paragraph space
Te comí en Sighisoara y me entristecí al no encontrarte en Sibiu
Tengo el corazón roto como Vince Neil cantando Without you
No sabía si escribirte un poema, una carta o un libro
Mejor voy al consulado de Rumania para ver cómo emigro
paragraph space
Venga a nosotros tu reino y danos hoy nuestro pan de cada día
Tuve que googlear el Padre Nuestro porque no me lo sabía
Seré una hereje, pero no hay pieza panificada de la que yo sea más devota
Por vos peregrinaría a Santiago de Compostela caminando y en ojotas
paragraph space
Los húngaros no son conocidos por muchas cosas
Salvo por sus kürtőskalács, que hacen sentir mariposas
No en el estómago, porque después queda empachado de harina
Sino en el corazón, que de tanta manteca no se conforma más con margarina
paragraph space
“La delicia húngara” es como te dimos en llamar
De no tenerte más a mi lado estoy pensando en tirarme al mar
Ya en Bulgaria de kürtőskalács se acabó la abundancia
Acá son los dulces turcos quienes se imponen con arrogancia
paragraph space
Pero yo no quiero baklava, no quiero tulumba
Mis opciones son el cilindro de masa húngara o la tumba
A los cocineros de tamaña obra de arte yo les haría un monumento
Para que no dejen de habilitarme el dulce en ningún momento
paragraph space
No hay en el mundo azúcar ni esencia de vainilla suficientes
Para evitar que yo construya sobre el Danubio mil puentes
Porque el nuestro, kürtőskalács, es un amor como el de Romeo y Julieta
Y aunque el nutricionista me lo suplique, yo nunca me voy a poner a dieta
paragraph space
Así es como termina esta historia de amor y distancia
Grabada a fuego en mi alma tu alimonada fragancia
Cómo vivir sin tu cuerpo esponjoso es algo que todavía tengo por resolver
No importa nada; desde Bulgaria hay vuelos baratos con Wizz Air

Flor

Flor

Leave a Comment

Show Buttons
Hide Buttons