Zagreb me enseñó Arte Naïf

Zagreb me enseñó Arte Naïf

Tengo que confesar que antes de poner un pie en el Museo Croata de Arte Naïf sabía poco y nada sobre este estilo de pintura, aunque siempre me había parecido hermoso por sus colores vibrantes y su forma aniñada de retratar la realidad. Bueno, la mayoría de la gente, en general, no está demasiado familiarizada con el arte naïf: ¿es arte nativo? ¿es puntillismo? Hoy en ese pequeño museo quedé maravillada, y aprendí un montón de cosas sobre cómo se pinta cuando uno no tiene los recursos para formarse en una escuela de arte.
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El arte naïf es un arte visual que comienza a principios del siglo XX y durante sus inicios sucede en Francia, donde nace con el pintor Henry Rousseau, y un poco después se populariza en Croacia, donde encuentra un terreno fértil entre los campesinos pobres. El término naïf proviene de la palabra naïve, que significa inocente. Antes que artistas, estos campesinos eran primero trabajadores de la tierra y de los campos, o pescadores o plomeros o carpinteros. No podían estudiar arte porque no tenían recursos y necesitaban trabajar para poder vivir, así que pintaban sin ninguna formación artística, sin conocimientos de perspectiva ni de anatomía o historia del arte. Pintaban desde el corazón, libres de reglas y de racionalizaciones, retratando la vida en el campo de una manera poética, romántica y esencialmente naïve.

Zagreb art naif (1)

Zagreb art naif (2)

Zagreb art naif (3)

Zagreb art naif (4)

Zagreb art naif (6)

Los pintores de las primeras camadas naïf croatas no tenían ni siquiera dinero para poder comprar lienzos, y por eso comenzaron a experimentar con diferentes materiales. Intentaron primero pintar sobre madera pero pronto la descartaron: absorbía demasiada pintura y eso salía caro. Decidieron que el vidrio funcionaba mejor, así que desarrollaron una complicadísima técnica para poder pintar sobre él. Al revés que la pintura sobre un lienzo, la pintura sobre vidrio se comenzaba primero a partir de los detalles, y se pintaba no encima del vidrio sino en su reverso, así que la imagen se iba trazando al revés, como vista en el reflejo de un espejo. Los cuadros se componían de capas sobre capas sobre más capas porque había que pintar desde lo particular hacia lo general, y para eso había que tener muy clara la imagen final en la cabeza para no errar en la ubicación del trazo que vendría en la capa siguiente. Como la vida en el campo les dejaba mucho tiempo libre, no había problema en dejar los cuadros a secarse naturalmente con el aire y el sol porque nadie estaba apurado. La pintura era una forma de expresarse y de plasmar los sentimientos de la vida diaria en lugar de una actividad económica.
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En los cuadros naïf se puede ver que las perspectivas están erradas, igual que las proporciones de los objetos y las personas. Eso me recordó al arte de Frida Kahlo, que le daba al tamaño el poder de agregar o restar importancia a sus figuras. La mayor parte de las obras que se exhiben en el museo es de pintores icónicos del arte naïf croata como Ivan Generalić, Mirko Virius, Dragan Gaži e Ivan Večenaj entre otros más. A mí me encantó la sala de Ivan Rabuzin, cuya pintura es un poco más reciente -de mediados de los ’60- y que a diferencia de los artistas anteriores pintó en lienzo y no sobre vidrio. La curadora del museo me contó que Rabuzin, que murió en el año 2008, era hijo de un minero y que tenía diez hermanos. El cuadro suyo que más me emocionó fue uno bien simple, llamado Ocaso, que me hizo pensar que si una persona puede mirar un paisaje así y convertirlo en pintura de una forma tan mágica y conmovedora, entonces no todo está perdido.

Zagreb art naif (5)
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Dirección del museo: Sv. Ćirila i Metoda 3
E-mail de contacto: info@hmnu.org
Precio de entrada: 25 kunas
Sitio web: http://www.hmnu.hr/

Flor

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